Después de la huelga general: construir la alternativa de la izquierda
Armando Fernández Steinko y Manolo Monereo Pérez
Rebelión
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=114533&titular=despu%C3%A9s-de-la-huelga-general%3A-construir-la-alternativa-de-la-izquierda-
La Huelga General del 29 de Septiembre ha sido un éxito del movimiento obrero organizado y de la izquierda social si tenemos en cuenta las condiciones de partida. Estas condiciones eran y siguen siendo las siguientes: a) el aumento de la heterogeneidad de las clases subalternas pero también de su predisposición a la lucha; b) el ataque radical y sistemático a los sindicatos y a los derechos sociales de los trabajadores y trabajadoras por parte de la derecha económica y política; c) el aún persistente desprestigio de las grandes organizaciones sindicales entre una parte significativa de la población, sobre todo por su apoyo a Zapatero en los primeros años de la crisis ; d) la debilidad de lo que podríamos llamar la izquierda alternativa, su escasa presencia institucional y su frágil implantación social.
El ataque de los medios de comunicación a la huelga y a los sindicatos que la convocaban ha sido casi unánime. Esto dice mucho sobre la coyuntura política y la correlación de fuerzas que se ha ido configurando desde el estallido de la crisis financiera. Políticamente resulta decisiva en este momento la conformación de una derecha extrema, dura y revanchista que va más allá del Partido Popular, y que tiene como referente a Esperanza Aguirre.
Esta derecha desarrolla una estrategia de masas. Su núcleo argumentativo es la falta de legitimidad histórica de la izquierda social, cultural y política española y por eso no es casual que en el centro de su propuesta esté la revisión del pasado y la disputa sobre la memoria histórica. Tampoco es casual que tenga un acceso privilegiado a los medios de comunicación de masas financiados por los grandes grupos de poder económicos del país y del poder financiero en particular.
En segundo lugar, asistimos a una estrategia ofensiva por parte del PP destinada a provocar un desgaste sistemático del PSOE y a conseguir una mayoría absoluta en ambas cámaras. No hay ninguna duda de que esta derecha apuesta por una estrategia “reaganiana” de confrontación radical y abiertamente neoliberal. Su actitud ante la huelga dice mucho de lo que piensan hacer en el futuro: apoyo nítido y sin fisuras a la patronal y ataque a los sindicatos, desde un punto de vista que considera a los derechos sociales y sindicales obstáculos a superar para la así llamada salida a la crisis.
En tercer lugar, la huelga ha puesto de manifiesto la crisis del zapaterismo que es algo más que el PSOE. Sedujo a una parte sustancial de la izquierda política y social en los años del capitalismo inmobiliario y supo neutralizar el conflicto de clase desde una explícita alianza estratégica con los grandes poderes económico-financieros del país. De todo el entramado creado por el Gobierno y el Psoe, lo único que queda en este momento es la persistencia de su pacto de hierro con la oligarquía financiera, sus relaciones de servidumbre con la jerarquía eclesiástica y con la monarquía borbónica. Se ha acabado convirtiendo en el administrador de sus intereses generales y todas sus políticas van encaminadas a garantizar un trasvase gigantesco, de abajo a arriba, de rentas del trabajo hacia los propietarios del capital financiero, una casta que, literalmente, ha asaltado el Estado apropiándose del los bienes públicos.
La nueva (contra) reforma laboral tiene que ver mucho con todo esto. Su objetivo es debilitar al movimiento sindical y al núcleo central de las clases trabajadoras que le prestan su apoyo, que secundan sus movilizaciones y que representan o pueden llegar representar a sectores muy amplios de la sociedad.
Después de la huelga nada será igual. La sima que se ha abierto entre el gobierno y los sindicatos debería ser duradera y tendrá, presumíblemente, varias consecuencias. La primera afecta a la estrategia de los sindicatos. Es más que probable que el gobierno no negocie los aspectos centrales de su propuesta y a los sindicatos no les quedará otro remedio que cambiar de política con el fin de prepararse para una resistencia sostenida a medio plazo. Es obvio que “la salida neoliberal a la crisis del neoliberalismo” debería ser es incompatible con un sindicalismo honesto, por reformista que este pueda ser, con el pacto constituyente entre capital y trabajo, con las formas de concertación social que han prevalecido casi siempre desde la transición política. Esta es la cuestión clave y los desafíos que pone encima de la mesa son muy grandes.
La segunda consecuencia de esta huelga afecta a la centralidad de la política. Al movimiento obrero no le quedará más remedio que poner en un primer plano su carácter sociopolítico pues una buena parte de la batalla se librará a partir de ahora en el terreno estrictamente político. Esto les obligara a plantearse la difícil cuestión de contribuir, directa o indirectamente, a la construcción de una alternativa de izquierdas a la ofensiva de los poderes económicos y al propio gobierno de Zapatero, una alternativa no meramente electoral, que exige la construcción de una nueva cultura, de nuevos valores, de una nueva forma de estar en el mundo.
Se puede decir por tanto, que la izquierda vive en nuestro país una situación de emergencia. En situaciones así son necesarias ideas claras, convicciones profundas, lucidez estratégica y apuestas personales comprometidas. No es el momento de las pequeñas ambiciones, de las actitudes cobardes y timoratas.
Nos encontramos en un momento fundacional, constituyente. Lo que está en juego es si en este país, en un contexto histórico marcado por la mayor crisis del capitalismo desde los años 30, va a existir o no un referente de izquierdas con vocación de alternativas de sociedad y de poder. No nos debemos equivocar demasiado, en última instancia lo que se dirime es la entera legitimidad del sistema político vigente y su cualidad democrática.
Izquierda Unida ha sabido sortear, mal que bien, una situación difícil. Sin embargo sus principales dirigentes siguen pensando, más allá de las declaraciones de intenciones, que es el referente único y exclusivo del conjunto de la izquierda alternativa. Siguen pensando erróneamente, soñando mundos inexistentes, que todo lo demás que se mueve en la izquierda se nutre de actitudes oportunistas, de espacios políticos marginales y de conspiraciones palaciegas.
La enésima “operación verde” pretende construir un referente homologable con el partido verde europeo olvidando que la cuestión social y el conflicto de clase están en el centro de las preocupaciones ciudadanas. No es una solución a la altura de las circunstancias pues sólo si las cuestiones identitarias son solidarias hacia dentro y hacia fuera de los territorios, sólo si se alejan de un independentismo falsamente neutral en términos de clase, dejarán de alimentar los intereses de las respectivas burguesías nacionales: las reivindicaciones identitarias sólo podrán generar dinámicas emancipatorias si se funden con el rojo. La unión del rojo con el verde y lo identitario no solo es un elemento decisivo de cualquier alternativa de izquierdas, sino que es fundamental para darle a la reconstrucción ecológica de nuestras sociedades y a la configuración plurinacional y federal del Estado una salida realista y solidaria.
En el futuro inmediato probablemente prevalezca la fragmentación, la división y la disputa por un espacio político-electoral que, lejos de ensancharse, más bien tiende a estancarse.
Pero ¿no es absolutamente obvio que existe la necesidad, pero también la oportunidad histórica, de construir un referente alternativo de la izquierda después de una huelga general como la que hemos vivido y dada la crisis de representación por la que atraviesa actualmente una parte importante de la sociedad ante la deriva abiertamente neoliberal del gobierno de Zapatero?
¿Realmente podemos permitirnos seguir con la rutina de siempre y hacer prevalecer de nuevo las lógicas de poder y del reparto de los aparatos en función de unos intereses electorales mezquinos y a corto plazo que poco deberían tener que ver con las tradiciones emancipatatorias de la izquierda?
¿No es posible organizar una plataforma común de las izquierdas del Estado español en torno a un programa antineoliberal, apoyada en el empoderamiento de la ciudadanía, en alianza sincera con los diversos y activos movimientos sociales realmente existentes utilizando las elecciones municipales y autonómicas para darle un impulso decisivo, esta vez si, a la democracia participativa, a la convergencia social, política y cultural de todas las izquierdas alternativas del Estado?
El tiempo apremia.
viernes, 15 de octubre de 2010
Después de la huelga general: construir la alternativa de la izquierda
jueves, 8 de abril de 2010
CONVOCATORIA FORO REPUBLICANO POR LA REFUNDACIÓN DE LA IZQUIERDA
www.iiirepublica.es
refundacion@iiirepublica.es
Izquierda Unida ha decidido apostar por un proceso de refundación de la izquierda. El punto de partida fue el Llamamiento para la Refundación de la Izquierda que se presentó el 28 de Noviembre de 2009. Durante los próximos meses se constituirán foros y mesas por la refundación tanto locales (en ciudades, pueblos, barrios…) como generales por sectores o áreas temáticas.
Dentro de este conjunto de mesas y foros, queremos constituir el Foro Republicano por la Refundación de la Izquierda. Este foro tiene la vocación de contribuir a la refundación de la izquierda desde la propuesta política republicana y en él tienen cabida tanto asociaciones, partidos, ateneos, movimientos y plataformas republicanas como especialmente ciudadanas y ciudadanos que quieran contribuir a la movilización y elaboración programática republicana orientadas a esa refundación de la izquierda. Es decir, nuestro foro pretende servir como espacio de convergencia de los movimientos republicanos existentes y de la ciudadanía republicana no organizada con el objetivo de participar en la refundación de la izquierda política y social.
Para ello nos hemos planteado un itinerario que proponemos de forma abierta. Somos conscientes de la dificultad que tendremos para vernos personas de distintos lugares. Por ello buena parte de la comunicación tendrá lugar por correo electrónico y en la medida de lo posible las personas de ámbitos geográficos cercanos podrán plantearse desarrollar actividades del foro descentralizadas. Tendríamos un primer encuentro el 19 de abril en la sede de la FIM a las 19:30 horas (c/ Alameda, 5, 2º Izda, Madrid) e iríamos a un acto de presentación pública del Foro a nivel estatal hacia finales de mayo en Madrid, sin descartar que también se puedan realizar presentaciones análogas en aquellas otras localidades donde los foros descentralizados hayan tenido lugar. En función de las decisiones que se vayan tomando de forma horizontal y lo más participativa posible iremos a una celebración de un encuentro estatal del Foro Republicano por la Refundación de la Izquierda antes del final de 2010 donde evaluar el camino recorrido y sus conclusiones.
Todo ello es orientativo y está abierto a las propuestas y a las decisiones a las que vayamos llegando. Por ello es muy importante que, si quieres participar, estar al tanto y contribuir a la refundación de la izquierda desde la propuesta republicana te pongas en contacto enviando un correo a refundacion@iiirepublica.es. Asimismo, en la página www.iiirepublica.es iremos volcando las informaciones, textos a debate, convocatorias, propuestas etc. que vayamos elaborando de la forma más democrática y fraternal que podamos.
Tanto la crisis económica como la situación de la izquierda política nos colocan en un momento crucial del que depende buena parte del futuro de la sociedad en su conjunto y de la izquierda en concreto. Es imprescindible la participación de todas las personas que aspiramos a otro modelo político, económico, social y cultural como salida de esa crisis. Ese modelo tiene un nombre: III República. Queremos contribuir a la refundación de la izquierda convergiendo en la elaboración de la propuesta republicana, que va mucho más allá de la sustitución de la monarquía por la elección democrática de un Jefe de Estado. Esa elaboración tiene que contar con la participación de toda la ciudadanía de izquierdas que quiera conformar ese nuevo movimiento político y social a que dará lugar la refundación de la izquierda.
domingo, 14 de junio de 2009
Valoración de los resultados de las elecciones europeas de Izquierda Republicana
Por un lado, el fiasco de la socialdemocracia evidencia que las políticas de reformas para salvar el sistema capitalista, primando a los bancos en detrimento de los ciudadanos, en la que han coincidido con la derecha conservadora, ha llevado a buena parte del electorado de los partidos socialistas a la abstención.
Secretaría de Comunicación de Izquierda
Articulo de Joan Tafalla en Rebelión. De nuevo sobre qué hacer y cómo hacerlo
El problema principal que tiene hoy la humanidad es la persistencia de un régimen de explotación, opresión y alineación como es el capitalismo. La urgencia de la superación de este estadio de su historia es evidente. El capitalismo es nocivo para la preservación de la especie humana. Esta urgencia de la transformación integral de la sociedad encuentra, sin embargo, diversas dificultades.
1ª dificultad: La clase obrera, el proletariado metropolitano, está por constituir ahora y aquí, en nuestro país, en nuestra sociedad.
Así pues, la tarea prioritaria que tenemos por delante, es trabajar por la constitución de un sujeto social que sea autónomo del capitalismo y que se proponga no solo protestar, no solo denunciar, sino que sea capaz, aquí y ahora, de construir una alternativa de sociedad. Es decir, otra forma de vida, otra cultura, otra civilización.
miércoles, 6 de mayo de 2009
Los republicanos de izquierdas en la candidatura de la coalición Izquierda Unida- La Izquierda para las próximas elecciones europeas
CANDIDATURA DE LA COALICIÓN ELECTORAL "LA IZQUIERDA"
AL PARLAMENTO EUROPEO (07 de junio de 2009)
1. MEYER PLEITE, WILLY ENRIQUE
2. ROMEVA RUEDA, RAUL
3. PULGAR GARCIA, MARTA
4. LOPEZ BARCELO, ESTHER
5. LOZANO MONTOYA, NURIA
6. BILBAO CUEVAS, MARIA CONCEPCION
7. RODERO CARRETERO, JOAQUIN
8. GARCIA ALVAREZ, MARIA CARIDAD
9. MARCOS LORENZO, SANTIAGO
10. ORDAS REY, MARIA DEL CARMEN
11. ABRIL HERVAS, DAVID
12. VALERO DE LA CRUZ, OLVIDO
13. MARSET CAMPOS, PEDRO
14. PIÑEIRO PRADA, LEDICIA
15. SANZ REMON, ALVARO
16. BENITEZ MEDINA, ELENA
17. ESCOBAR MUÑOZ, PEDRO
18. TREJO SANCHEZ, MARIA DEL PINO
19. ESPINA DIAZ, JORGE
20. GARCIA FAURE, ARIAN
21. IGLESIAS SANTIAGO, ENRIQUE
22. NOVALES ESTALLO, MARIA PILAR
23. MERINO SANABRIA, JUAN LUIS
24. DIEZ SANCHEZ, EVA
25. RODRIGUEZ CORTES, PABLO RAMON
26. SENTIS MATE, MARIA ARGAÑO
27. NUÑEZ MONTEGORDO, JOSE ANTONIO
28. SANCHEZ MELERO, TANIA
29. QUIRCE GARRIDO, ANTONIO
30. FERRE LUPARIA, MARGARITA
31. FERNANDEZ FERNANDEZ, PABLO
32. PEÑAS MARTIN, ADORACION
33. URTASUN DOMENECH, ERNEST
34. GOMEZ MORANTE, ESTHER
35. SIXTO IGLESIAS, RICARDO
36. PEREZ COTARELO, MARIA DE LA ASUNCIÓN
37. GONZALEZ PRIETO, FELIX
38. ESCUTIA ACEDO, MONTSERRAT
39. PAREDES DIEGUEZ, JOAQUIN ANTONIO
40. SANZ ALONSO, ROSARIO MARGARITA
41. CLAVERIA PEREZ, MIGUEL ANGEL
42. MARTIN FRANCISCO, MARIA CRISTO
43. GRACIA SANTOS, MIGUEL ANGEL
44. QUIÑONERO MARTINEZ, MARIA JESUS
45. DE SEBASTIAN CARRERO, JOSE MIGUEL
46. JOSE LAGUNAS, LAURA PILAR
47. BARBARA MOLINA, ANTONIO
48. ALVAREZ GARCIA, GABRIELA
49. LUQUE PORRINO, RAMON
50. GORDO PRADEL, GREGORIO
miércoles, 18 de marzo de 2009
Pero ¿qué Marx? Artículo de Rossana Rossanda en Il Manifesto
Pero ¿qué Marx?
Con esta crisis tan profunda que estamos padeciendo se vuelve a hablar de Marx, pero muchos se van por las ramas, olvidándose de que su análisis denunciaba al capitalismo por negar de manera estructural la igualdad de los derechos humanos, afirmada por la Revolución francesa.
El pánico que ha seguido al crac de las finanzas ha sido breve: ¡cielos, vuelve Marx! ¿Y por qué? Porque los gobiernos han corrido a ayudar a los bancos, refinanciándolos. La intervención fatal del Estado, es decir, la reaparición de Marx… ¡Qué tontería! Después de todo, el susto no ha durado mucho. Los estados, o mejor dicho, los gobiernos, no parecen pedir nada a cambio. Se limitan a decir que no se puede dejar que quiebre un banco porque eso arrastraría también a los ahorradores y a las empresas. Dejar que quebrara Lehman Brothers ha sido un error; salvar a un banco es una acción de salud pública, como hacer frente a una inundación. Así pues, otras empresas piden ayuda, en primer lugar, los grandes fabricantes de automóviles, porque un porcentaje muy importante de su clientela ha dejado de cambiar de coche, con el consiguiente riesgo de despido para cientos de miles de trabajadores, que, estando en paro, le cuestan al Estado y causan tensiones sociales. Ya sólo en Europa se multiplica el número de parados a corto plazo, por no hablar del este que, habiéndose lanzado alegremente al libre mercado, está aún peor. Hasta los oligarcas que habían acumulado riquezas malvendiendo la propiedad pública están perdiendo parte de ellas.
Así es que los mismos que durante veinte años han gritado «menos estado y más mercado» ahora piden la intervención estatal. ¿Qué pinta en ello Marx? Nada. Ante todo, jamás fue partidario del estado, es más, pronosticaba su extinción a plazo fijo; en todo caso fue Lenin quien pensó que la propiedad estatal, pero de un estado proletario, era la última fase antes de la socialización de la propiedad. Ni a los gobiernos ni a las oposiciones actuales se les ha pasado por la cabeza nada parecido. Los primeros hasta tienen reticencias a la hora de definir la naturaleza de ese reparto de caudales. ¿Se trata de un préstamo, o bien de la compra de una parte de los bancos y empresas, cuya propiedad adquirirían en un porcentaje considerable? Sarkozy ha afirmado en fechas recientes, en cuanto a una operación de ese tipo, que se trata de un préstamo a un tipo de interés más bien alto, el 8 por ciento; en fin, que se trataría de una inversión un poco arriesgada. Si no he entendido mal, tan sólo Gordon Brown ha declarado en el Reino Unido que se trata de una participación en el capital accionario de los bancos rescatados, y alguien ha añadido «pro tempore», pero el Estado no meterá baza, no votará en función de las acciones que detente, sino que interviene como caja de emergencia, sin más.
Silencio sepulcral sobre los interrogantes que se plantea el ciudadano de a pie: ¿de dónde saca el Estado esos caudales que reparte en concepto de “ayudas”? ¿De la hacienda pública, es decir, de nosotros? ¿Mediante impuestos? ¿Cuáles y cuándo? Sólo Obama declara que subirá los impuestos a las rentas altas, pero con vistas a pagar la cobertura sanitaria para toda la ciudadanía. Los EE.UU. pueden acuñar moneda, aumentando así un déficit público que es cinco veces mayor que el nuestro; pero los estados europeos no pueden hacerlo, sólo podría hacerlo el Banco Central, que no parece tener ninguna intención. Y hasta ayer mismo declaraban estar tan mal de fondos que se veían obligados a hacer recortes drásticos en el gasto público – colegios, hospitales, corporaciones locales. En Francia hasta los tribunales.
Finalmente, ¿cómo quedarán reflejadas en los presupuestos del Estado las cantidades concedidas para las ayudas, si es que constan?
Las izquierdas, si es que se las puede llamar así, que representarían a los trabajadores, y los propios trabajadores que se echan a la calle gritan: los que han roto el juguete de las finanzas son los dueños de los bancos, ¡que paguen ellos! Onda* ha utilizado el mismo eslogan: no seremos nosotros los que paguemos vuestra crisis. Pero dudo mucho que unos y otros crean en ello. Las izquierdas no están yendo al asalto del crédito, ni siquiera reclaman que, habiéndolo salvado, se convierta en una participación de propiedad pública – lo cual no sería de ninguna forma socialismo sino en cierto modo una medida keynesiana – y que su uso se debata públicamente en los parlamentos y entre las partes sociales. Hasta hace poco pedían a gritos la privatización de todo lo público. ¿No hemos gritado también nosotros, desde Il Manifesto, contra la propiedad estatal y los boyardos del Estado? ¿No hemos escrito que es el ojo del amo el que engorda el caballo, mientras que las burocracias estatales son inertes y corrompidas? Por otro lado, no teníamos fuerza para proponer que la propiedad pública pasara a la autogestión, entre otras cosas por la duda (no expresada) sobre cómo funcionaría una autogestión como tal en un mundo globalizado. Faltó poco para que beneficiáramos a las privatizaciones de la sanidad y de la educación, en cuyo sentido se han movido alegremente los gobiernos de centroizquierda.
Así es que por nuestros pagos, por así decirlo, lo que hay es silencio o solicitud a los gobiernos para que salven a las empresas para que a su vez salven a los trabajadores, en primer lugar a los del sector del automóvil. De «nacionalización» se habla a tontas y a locas, quizás como propiedad estatal transeúnte, desde luego no sometida al control público, a su vez incontrolado (salvo quizás por el Tribunal de Cuentas). Pero nadie hace una reflexión autocrítica sobre el eslogan «menos estado y más mercado». ¿O se me ha pasado?
Tampoco se piden condenas para los responsables de la ruina. Ninguno de los que han dejado que su entidad se estampara está acusado de nada. Por lo general, se les ha confirmado en sus puestos. Tengo a la vista, es un decir, al consejero delegado de Fortis, al que han quitado de la dirección, sí, pero con un paracaídas de oro y con un cargo bien retribuido de asesor especial del mismo banco. Para que se trate de una estafa es realmente necesario que gente como Madoff o Stanford hayan engañado a todas luces al prójimo, ofreciendo, por depósitos realizados en bancos de su confianza, casi siempre en paraísos fiscales, intereses fabulosos pagados con los fondos de los nuevos incautos que iban cayendo. Pero hacer que nazcan nuevos títulos unos de otros, «derivarlos» con la esperanza de que el mercado especulativo los compre y revenda antes de que aterricen sobre un trozo de lo que se da en llamar «economía real»¿es o no es una estafa? Cuando los títulos emitidos por una empresa triplicaban su valor con respecto a la base productiva que respaldaba su emisión, en la bolsa explotaba la clásica burbuja. Esta vez no. Los famosos derivados se derivan de otros títulos, basándose en el principio de que, una vez colocado en el mercado, el dinero produce por sí mismo más dinero. ¿Es eso una estafa o hay que llamarlo cariñosamente «ingeniería fiscal», y funciona hasta que se descubre estrepitosamente que el título es incobrable?
Al ciudadano de a pie este tipo de operaciones le recuerda el timo aquel del listillo romano que, viendo cómo un campesino admiraba estupefacto el Coliseo, se lo ofrece en venta, el pobre simplón apoquina y el listo se larga con los cuartos. Los bancos han podido vender y revender un virtual, un derivado, un futuro - según Tremonti, los derivados equivalen a doce veces y media el producto industrial bruto ¡de todo el mundo! – sin que esto represente un delito. ¿Fue acaso delito que los holandeses, extasiados con los tulipanes, se disputaran, como si fuera oro, el bulbo de una flor hasta entonces desconocida? Esa fue la primera especulación, lo cuenta Galbraith, y duró hasta que, de repente, se dieron cuenta de que podían conseguir aquel rizoma por dos céntimos.
El verano pasado un trader de la Société Générale dejó encendido su ordenador un viernes, un colega le echó el ojo, se dio cuenta de que estaba realizando una concatenación de compras y de ventas de forma temeraria, y avisó a la dirección; ante todo, esta, por si acaso, le encasquetó a otros bancos los títulos jugados y luego lo denunció. Pero ¿de qué se le puede acusar? Ha obrado por amor al arte, no se ha echado nada al bolsillo, ningún superior podía ni debía controlarle, si no le hubiesen parado, el banco habría obtenido grandes ganancias. La Ingeniería financiera trabaja en el ámbito de lo virtual. Calcula en función del deseo.
El pobre de Marx no podía ni imaginárselo. Por el contrario, había previsto racionalmente el fin del rentista. Las célebres líneas de los Grundrisse en las que afirma que en un futuro el trabajo se convertiría en una base bien mísera para el incremento de la riqueza, también tomaban en cuenta el enorme cambio de las tecnologías, no el crecimiento parasitario de una especulación (también en cierto modo virtual), que al volverse desmesurada, desemboca en las burbujas y explota destruyendo riqueza, como está sucediendo ahora, tras haberse depositado de paso en este o aquel especulador. Es evidente que lo que hoy en día se llama capital cognitivo no se identifica en la capacidad de George Soros para prever los movimientos de las bolsas.
En realidad quien dice cualquier cosa sobre Marx suele olvidar que todo su análisis se basa en el hecho, intolerable para un nietecillo de la revolución francesa, de que el modo capitalista de producción elude la igualdad de derechos que sería propia de todo ser humano, ya que, por el contrario, se basa en la desigualdad entre quien posee los medios de producción y quien sólo posee su fuerza de trabajo, material o inmaterial. En la producción al primero le corresponden el capital, las máquinas (tecnología) y el producto; el segundo es un mero accesorio vivo (incluso puede que inteligentísimo) de la máquina (tecnología); él también es mercancía, puede que preciada a título individual, que se puede comprar y vender en el mercado de trabajo. En la especulación este molesto elemento desaparece, como tiende a desaparecer, hasta la rendición de cuentas, el molesto producto que produce la cotización en bolsa.
De la misma manera, mientras el trabajador introduce en el proceso una relativa autonomía de negociación del salario y de los derechos, modifica sus equilibrios. De ahí la furia destructiva de toda huella de su organización, incluso la más elemental, como es el sindicato. Sacconi y Marcegaglia son figuras clásicas del siglo XIX. Todo el movimiento obrero se ha basado en esta introducción en el proceso por parte de los trabajadores, con no pocas simplificaciones, pero con la fuerza de un consistente material humano. En el socialista se tuvo durante algún tiempo, y en el comunista se puede decir que siempre – por lo menos como principio – la convicción de que incluso el mejor de los sindicatos mejoraba pero no modificaba la relación de producción, cuya inexorable falta de libertad reside en que se usa al hombre como instrumento. De ahí la necesidad de un paso revolucionario. Las cosas no ha ido así y no hay ningún misterio en entender sus razones.
Ahora el capital ha ganado no sólo en las relaciones de fuerza, que desde siempre han sido desiguales, sino también en la cabeza, en la idea que tiene de sí el que trabaja, ya sin esperanza de lograr su propia emancipación, sino únicamente de salvar su puesto de trabajo, es decir, el salario, identificado con la salvación de la empresa que se lo da.
Esto heredamos del siglo XX. Y merece la pena no olvidarlo, en lugar de divagar sobre innovaciones extraordinarias que harían imposible, es más, inútil, cualquier lucha contra el capital justo en el momento en que se debate en unas tremendas contradicciones internas.
* El movimiento estidiantil italiano organizado en torno a las protestas contra la ley Gelmini: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=75219
http://www.ilmanifesto.it/il-manifesto/ricerca-nel-manifesto/vedi/nocache/1/numero/20090308/pagina/20/pezzo/244202/?tx_manigiornale_pi1[showStringa]=rossana%2Brossanda&cHash=f0e78
martes, 10 de marzo de 2009
El Foro de los Republicanos de Izquierdas saluda el acuerdo entre IU e IR para concurrir juntos a las próximas elecciones europeas
En enero de 2008, los miembros del Foro de los Republicanos de Izquierdas decidimos abandonar nuestra militancia en el partido de Izquierda Republicana a consecuencia de la injustificada decisión de rechazar un pacto electoral estatal con Izquierda Unida, que contravenía los mandatos de la Resolución “Republicanos por la renovación y unidad de la izquierda. Por un nuevo radicalsocialismo” aprobada en octubre de 2007 por el XVIII Congreso, que instaba a “concluir un acuerdo electoral de amplia base con Izquierda Unida…, como primer paso para la refundación republicana, laica y socialista de la izquierda”(http://fororepublicanosizquierdas.blogspot.com/search/label/Origen%20del%20Foro%20de%20los%20Republicanos%20de%20Izquierdas).
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Por ello, nos congratulamos del nuevo rumbo que el partido de Izquierda Republicana ha adoptado para salir del marasmo de ensimismamiento e inactividad política en el que ha estado sumido en el último año, plasmado en la voluntad de participar activamente en el proceso de refundación de Izquierda Unida y reiteramos nuestro propósito de trabajar juntos en la construcción de un nuevo sujeto político de la izquierda, que ofrezca a los ciudadanos proyectos transformadores inspirados en la rica tradición teórica del republicanismo democrático y del socialismo y en las experiencias de los movimientos obreros, feministas, pacifistas y ecologistas, como instrumento eficaz contra el liberalismo económico y cultural dominante.
Madrid, a 10 de marzo de 2008.
Comisión Promotora del Foro de los Republicanos de Izquierdas (http://fororepublicanosizquierdas.blogspot.com).
en 19:15
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IZQUIERDA UNIDA ALCANZA UN ACUERDO CON IZQUIERDA REPUBLICANA PARA CONCURRIR JUNTOS A LAS PRÓXIMAS ELECCIONES EUROPEAS
El principio de entendimiento al que han llegado delegaciones de ambas formaciones incluye la voluntad de IR de participar activamente en el próximo proceso de Refundación de IU
La dirección de Izquierda Unida ha alcanzado un acuerdo con la dirección de Izquierda Republicana para concurrir juntos en las próximas Elecciones Europeas del mes de junio. Este acuerdo se enmarca dentro del trabajo emprendido por IU en las últimas semanas para buscar alianzas con formaciones progresistas que compartan la necesidad de dar una respuesta nítida desde la izquierda a los retos planteados en Europa y en la búsqueda de soluciones concretas a la grave crisis económica por la que atravesamos.
Las bases para este primer acuerdo de cara a los comicios europeos se pusieron en una reciente reunión entre delegaciones de ambas formaciones, que estuvieron encabezadas por parte de IU por su secretario de Organización, Miguel Reneses, mientras que la representación de Izquierda Republicana la ostentaron su presidente y su secretario general, Pablo Rodríguez y Joaquín Rodero, respectivamente. La comisión negociadora de Izquierda Unida la completaron sus responsables de Refundación y Relaciones Políticas y Sociales, Enrique Santiago, además del secretario de Solidaridad, Fran Pérez.
Este primer acuerdo electoral, cuya concreción más detallada en todos sus puntos se realizará en las próximas semanas entre ambas partes, “se amplía también al deseo manifestado por Izquierda Republicana de participar activamente en los próximos debates que tendrán lugar en el seno de IU de cara al Proceso de Refundación que se debe llevar a cabo tras el mandato dado en este sentido por la IX Asamblea Federal del pasado mes de noviembre”, explica Miguel Reneses.
El secretario de Organización de IU señala también que “el deseo de colaboración con Izquierda Republicana es muy amplio, lo que incluirá, además, su colaboración en nuestra próxima Convención Programática para desarrollar las líneas y las ideas básicas del mensaje que trasladaremos a la sociedad en las Elecciones Europeas”.
Hasta entonces, según explica Reneses, “Izquierda Unida e Izquierda Republicana hemos constatado nuestra plena coincidencia en las ideas generales y en las propuestas programáticas fundamentales vinculadas al análisis y posibles soluciones frente a la crisis económica y de cara a plantear alternativas al modelo político y económico que para Europa que pretenden imponernos”.
en 12:05
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viernes, 6 de marzo de 2009
Crónica de la Segunda Jornada por la Refundación Republicana de la Izquierda
POR LA REFUNDACIÓN REPUBLICANA DE LA IZQUIERDA
El Foro de los Republicanos de Izquierdas y el Ateneo Republicano de Getafe organizaron el pasado 28 de febrero la Segunda Jornada por la Refundación Republicana de la Izquierda, que se celebró en la Casa Regional de Extremadura de Getafe. A la cita acudieron profesores universitarios, activistas sociales y representantes de partidos de izquierdas, entre los que estaban el coordinador del Foro de los Republicanos de Izquierdas, José Miguel Sebastián, el presidente de Ciudadanos por la Republica de Cuenca Miguel Ángel Doménech, el profesor de la Universidad Complutense y miembro de la secretaría de Economía y Empleo de Izquierda Unida, Armando Fernández Steinko, el secretario general de Izquierda Republicana Joaquín Rodero, el representante de Izquierda Anticapitalista Raúl Camargo y el periodista y escritor, especializado en desobediencia civil y renta básica de ciudadanía, José Antonio Pérez, miembro de Attac.
Los dos ejes fundamentales del encuentro, que abrieron el presidente de la Casa de Extremadura, Pedro Aparicio, y José Luis Cerdeira, presidente del Ateneo Republicano de Getafe fueron “Democracia, capitalismo y república” y “La refundación del sujeto del sujeto político de la izquierda alternativa”.
“El objetivo es fomentar que haya una respuesta desde la izquierda a la crisis que yo creo que en estos momentos está brillando por su ausencia”, señaló Doménech que abogó por la promoción de un movimiento “que rompa con las sinergias actuales, un movimiento social construido desde la base que reivindique la democracia republicana, que es incompatible con el capitalismo y que se fundamente en la recuperación del republicanismo democrático, el laicismo y el socialismo”.
Según explicó el coordinador del Foro, José Miguel Sebastián, se trata de oponer el socialismo como alternativa al capitalismo, pero “un socialismo laico y republicano, alejado de cualquier visión dogmática o doctrinal y continuador de la idea de libertad del republicanismo democrático fraternal esto es, aquella según la cual libertad es independencia respecto de la voluntad arbitraria de otro, ya sea el Estado o un particular”. A tal fin, según Sebastián, “es imprescindible que la izquierda fomente una ciudadanía comprometida y participativa, mediante la reivindicación e instauración de mecanismos de democracia directa, la educación en valores y la garantía de una independencia económica a los ciudadanos que permita que la existencia social de todos y que el ejercicio de derechos y libertades sea efectivo, y no sólo formal”. Por ejemplo, “a través de la renta básica de ciudadanía para que se pueda autogestionar en lo público y en lo privado, configurando un verdadero estatuto de autonomía personal”, como defendió José Antonio Pérez en su intervención.
Por su parte, Armando Fernández Steinko abogó por una reconstrucción del discurso de la izquierda en torno a la cultura del trabajo, la deliberación y la cooperación, para lo cual es fundamental la recuperación de los valores del republicanismo, que en España siempre se ha identificado con el progreso y la democracia.
En la sesión de la tarde, Joaquín Rodero, secretario general de Izquierda Republicana, disertó sobre la trayectoria de concertación con el resto de la izquierda que su partido ha mantenido desde su fundación hace ya setenta y cinco años y que en estos momentos se plasma en las conversaciones mantenidas con Izquierda Unida para ir en coalición a las próximas elecciones europeas y Raúl Camargo, en representación de Izquierda Anticapitalista, puso de manifiesto la necesidad no de refundar, sino de construir desde la base un nuevo partido anticapitalista que sea capaz de ofrecer una alternativa al sistema, dando voz a las luchas de los movimientos sociales, sin caer en la burocratización y la profesionalización como la actual izquierda política. Asimismo se refirió a la campaña de recogida de firmas de su partido con el fin de presentarse a las elecciones europeas de junio.
Cerró la jornada José Miguel Sebastián reiterando que los partidos de izquierdas debían recuperar una tradición que había perdido, “la de ser escuelas de educación popular”, que se plasmaba en la labor realizada a, finales del siglo XIX y principios del siglo XX, desde casas del pueblo, ateneos libertarios y círculos republicanos, que fueron capaces de conformar una cultura alternativa a la cultura católica dominante. “Únicamente será posible la refundación republicana de la izquierda y la República de ciudadanos que queremos”, concluyó, “si se consigue crear un bloque social y cultural hegemónico a través del fomento de la conciencia cívica.
El Foro de los Republicanos de Izquierdas espera poder continuar con estos encuentros encaminados a promover el debate en torno a la Izquierda y a la República, estando previsto que cierre esta campaña por la Refundación Republicana de la Izquierda con un acto a celebrar en primavera en la ciudad de Valencia.
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en 19:33
Etiquetas: Actos celebrados, Izquierda, Republicanismo
viernes, 6 de febrero de 2009
Las eleccion europeas, una oportunidad para un discurso de izquierdas y alternativo. Comunicado de IU abierta
Las elecciones europeas, una oportunidad para un discurso de izquierdas y alternativo
La crisis económica ha confirmado la visión crítica de IU respecto al modelo de construcción europea en un triple sentido:
La crisis económica es, entre otras muchas cosas, la demostración del fracaso del modelo neoliberal que, desde Maastricht hasta Lisboa, ha vertebrado el proceso de construcción de la Unión
Las instituciones europeas se han mostrado particularmente ineficaces a la hora de prevenir la crisis o poner remedio a sus efectos
El nuevo marco legal europeo ha favorecido las deslocalizaciones, el cierre de empresas y coloca en una situación de mayor indefensión los derechos de los trabajadores y trabajadoras
El actual marco institucional favorece las decisiones opacas, sin control democrático, al margen de la ciudadanía. En el actúal contexto el crónico déficit democrático de la Unión conspirta contra las sociedades europeas y su bienestar.
Desde IU, tenemos la ocasión de convertir las próximas elecciones europeas en un gran hito en la lucha por un nuevo modelo de construcción europea, por una Europa de los ciudadanos y las ciudadanas, una Europa social y una Europa verdaderamente democrática y participativa en la toma de decisiones.
Somos conscientes de que, especialmente, en el ámbito social, han surgido propuestas, alternativas y sobre todo, acciones reivindicativas que han impulsado el proceso de refundación democrática de la Unión Europea. Creemos que es el momento de ofrecer una alternativa político que visibilice esas propuestas, que lidere políticamente la propuesta de un giro radical en el proceso de integración europea.
IU está en condiciones de proponerse como el elemento vertebrador de la izquierda política y social, de partidos, organizaciones y ciudadanos a título individual que comparten nuestra visión crítica sobren el modelo de construcción europea.
Asimismo, y aunque, en sentido estricto, sean procesos independientes, es evidente que este gran encuentro con otros sujetos políticos y sociales será una gran contribución y ha de suponer un importante impulso político para el proceso de refundación al que nos ha mandatado la IX Asamblea
II.- PROPUESTA
Desde este punto de vista, IU ha de poner su capacidad política y organizativa al servicio de un gran OBJETIVO:
Movilizar todo el activo social y político existente en el Estado que comparta nuestra visión crítica del actual modelo de construcción europea en torno a una candidatura plural, atractiva, contundente en sus planteamientos y capaz de obtener los mejores resultados posibles en las próximas elecciones al Parlamento europeo e, indirectamente, de impulsar nuestro proceso de refundación.
Para conseguirlo es necesario movilizarnos internamente y activar la izquierda social crítica a partir de las siguientes
III.- ACTUACIONES:
Lanzar de manera inmediata un Manifiesto que responda a estos planteamientos y que se dirija a la ciudadanía a título individual, organizaciones políticas y organizaciones sociales.
Convocar reuniones de IU en todos los lugares y abiertas a nuestro entorno, para debatir y movilizarnos en torno a dicho manifiesto y nuestro discurso europeo
Establecer tanto a nivel de Estado como a nivel de cada federación y de manera muy activa relaciones con otros sujetos políticos y sociales que abran camino a este proceso de convergencia en las próximas elecciones europeas. Si en las pasadas europeas fuimos en coalición con ICV ahora el objetivo ha de ser ir con ICV y más.
Convocar un gran ámbito de debate, un Encuentro de la Izquierda Alternativa que, de una manera abierta, permita abrir un debate programático y propiciar un proceso de convergencia política y social ante las próximas elecciones europeas
Convertir la nominación de candidatos en un elemento de movilización interna y de materialización de la radicalidad democrática aprobada por la Asamblea. A tal efecto se ha de propiciar un proceso democrático y participativo para la dominación de candidatos que, caso de desembocar en varios candidatos a la cabecera de la lista, deberá conducir a un proceso de primarias.
Publicado por IU ABIERTA
sábado, 13 de diciembre de 2008
El futuro de la izquierda en Europa según Oskar Lafontaine
El futuro de la izquierda en Europa: ¡hay que salir del dilema y acabar con la fatal tradición de los compromisos nauseabundos!
Oskar Lafontaine / 12 dic 08
Señoras, señores, queridos camaradas! Es un placer para mí haber venido a París para dirigirles unas palabras, en el momento en que os disponéis a reconstruir en Francia un nuevo partido de izquierdas que merecerá verdaderamente este nombre. En Alemania, venimos de realizar este paso con gran éxito. Y es fruto de esta experiencia que he venido aquí a animarles a tomar el mismo camino. Sé muy bien que la constelación de partidos políticos alemanes no es comparable a la situación francesa. Pero hoy, las sociedades francesas y alemanas no difieren de forma fundamental la una con la otra. Los problemas económicos, políticos y sociales que se planteaban en nuestros dos países son ampliamente idénticos. No veo por lo tanto razón mayor para que un nuevo partido de izquierda no tenga las mismas oportunidades de éxito en Francia que en Alemania. Ahora que Die Linke existe desde hace un año y medio, los sondeos serios le dan un 12 o 13% a nivel nacional. Tengo que reconocerles que estoy sorprendido yo mismo de este éxito, a pesar de que estas cifras no reflejan la verdadera amplitud de nuestra influencia política. Por sí sólo, el hecho de que estemos aquí, el hecho de que exista en Alemania un partido con un perfil político y reivindicaciones sociales claramente de izquierda, este sólo hecho ha cambiado la orientación de la política alemana. Y no soy solo yo quien lo afirma. Casi todos los periódicos alemanes, sean de izquierdas o de derechas, que se alegren o que lo deploren, opinan lo mismo. La mayoría de ellos están de acuerdo en escribir que somos nosotros, la "LINKE", que encarnamos el proyecto político más exitoso de las últimas décadas, que somos nosotros quien en el fondo definimos cada vez más la agenda política de Alemania, que somos nosotros que obligamos al resto de partidos a reaccionar. Si reaccionan, si se hacen suyas algunas de nuestras reivindicaciones, es por miedo al electorado. Y si el neoliberalismo, tan virulento desde 1990, está desapareciendo en Alemania, es debido en gran medida a nuestra presencia parlamentaria. Queridos camaradas, es evidente que la construcción de un nuevo partido de izquierdas no hubiera podido tener éxito si las condiciones exteriores, es decir, la situación política y social de Alemania, no hubiera sido favorable a este proyecto. Es por lo tanto esta la primera razón de nuestro éxito. Mientras todos los partidos políticos del oeste de Alemania se disputaban el "centro" y preconizaban una política económica neoliberal, la mayoría de la población alemana deploraba la falta de equilibro social resultante de esta política. El vacío en la izquierda del espectro político pedía tan solo ser rellenado. No hay nada más eficaz que una idea que encuentra su época.La segunda razón de nuestro éxito es sin duda la unión de las fuerzas y las organizaciones políticas que se definen a si mismas a partir de una posición crítica hacia el capitalismo.La tercera razón, que es quizá la más fácil de conseguir, ya que tan solo depende de nosotros mismos, aunque no por ello es la menos importante, es dar al nuevo partido un perfil claro, diferenciable con relación a la uniformidad de los demás. No perderé la posibilidad de concretar este punto más adelante, pero quisiera abordarlo desde una perspectiva histórica. Es útil a veces recular un paso para tener una mejor perspectiva del conjunto.Al principio de mi carrera política, hace unos cuarenta años, las posiciones de los partidos políticos de izquierdas en Europa eran aún relativamente claros y sus misiones bien definidas. No había aún esta uniformidad centrista que los grandes partidos muestran hoy en día. Incluso en Alemania, donde el SPD, en Bad-Godesberg, decidió aceptar el capitalismo, la izquierda y la derecha eran claramente diferenciables para los electores. El SPD había renunciado al marxismo, es cierto, pero había conservado a pesar de ello la idea de reformar el capitalismo, de buscar la famosa "tercera vía" entre el comunismo y el capitalismo. Lamentablemente, ese ideal reformador fue enterrado bajo los escombros del muro de Berlín.En Francia, las posiciones de los partidos de izquierda eran aún más claras, no solo del lado comunista, si no también del socialista. Por causa de su apoyo a la guerra colonial en Algeria, la SFIO había perdido a finales de los 60 toda legitimidad como partido de izquierdas. En 1971, en el Congreso d´Epinay, un nuevo partido socialista se forma bajo la dirección de François Mitterrand. El programa de este nuevo partido socialista francés difiere considerablemente del que los socialdemócratas alemanes habían elegido hacía una década: es anticapitalista, es crítico con la OTAN y es favorable a las alianzas con el partido comunista: todo aquello que no contiene el programa del SPD. Por lo tanto, en la Internacional Socialista, el debate enfrentó a Épinay contra Godesberg. Soy alemán, pero no les escondo que mis simpatías estaban del lado de Épinay.Comparto por lo tanto, queridos camaradas, sus decepciones, ya que a pesar de este programa teóricamente anticapitalista, la política llevada a cabo por el gobierno Mitterrand no fue de ningún modo más anticapitalista que la del gobierno socialdemócrata en Alemania. Ya sea en Inglaterra, Alemania, España, Francia o en cualquier lado, la brecha entre la teoría y la práctica política es sintomática para la historia del socialismo del oeste de Europa. Casi siempre y casi en todas partes, los dirigentes de los partidos socialistas han soltado sus principios cual lastre, a menudo contra la voluntad de la masa de militantes, a cambio de una cartera de gobierno.Y aquí está el gran dilema de los partidos socialistas: el haber formulado, por así decirlo, los principios de oposición de Épinay y los principios de gobierno de Godesberg. La historia de los partidos socialistas de Europa occidental en el poder es una larga lista de compromisos podridos. Queridos camaradas, hay que salir del dilema y romper con esta tradición fatal del compromiso podrido! Para un partido de izquierdas, los principios del gobierno deben siempre ser los mismos que los principios de oposición. Si no, desaparecerá más rápido de lo que ha llegado.Fijaros en Italia, fijaros en España. La lección que la izquierda puede aprender es que las últimas elecciones en estos dos países no puede ser más clara: la Izquierda Unida marginada, la Rifondazione Comunista eliminada. Estos dos partidos han tenido que pagar tan cara su participación en el gobierno porque se fundamentaba en el compromiso podrido! Es muy absurdo, efectivamente, dejar un partido por motivo de su línea política, de construir un nuevo partido, y después formar una coalición de gobierno con el partido que acaba de abandonar los fundamentos de su política, motivo por lo cual se le abandonó. Los electores no aprecian nada este tipo de bromas, y no están equivocados.Queridos amigos, si la izquierda pierde su credibilidad, pierde su razón de ser. Es por ello que mi partido, la "LINKE", ha tomado medidas para corregir esta tendencia fatal de los dirigentes hacia el compromiso político del que he hablado. Las decisiones sobre los grandes principios de nuestro programa deben ser tomadas por el conjunto de los militantes del partido y no solo por una asamblea de delegados.Es decir, no aceptaremos las donaciones que sobrepasen una determinada cantidad, una cantidad relativamente baja. Y creedme, no es la actitud del que rechaza algo porque igualmente no lo va a obtener. Es simplemente que no queremos ser corrompidos. La corrupción política es una desgracia de nuestra época. Y lo que llamamos donación no es a menudo más que una manera legal de corromper. La victoria electoral de Barak Obama es una buena noticia, puesto que la política del presidente Bush y de su partido era insoportable. Pero visto las enormes sumas que el capital americano ha invertido en la campaña electoral del nuevo presidente, soy muy escéptico en relación a su futuro como reformador. El capital no da nunca sin pedir.Vayamos pues al perfil programático que un partido de izquierdas debe tener en mi opinión. He dicho antes que mis simpatías, hace cuarenta años, estaban del lado de Épinay y no de Godesberg. Pues bien, lo están aún. Lo son quizás más que nunca. El espíritu anticapitalista que ha animado a la izquierda francesa en los años 70 aún se impone. Es cierto que una opinión pública manipulada al servicio del capital nos sugiere a través de todos los medios que la globalización debería haber cambiado completamente las cosas, que el anticapitalismo está completamente superado por la historia. Pero si analizamos el proceso económico y social que se desarrolla bajo nuestros ojos objetivos, nos damos cuenta que la globalización no ha disipado sino agravado los problemas sociales y las turbulencias económicas causadas por el capitalismo. Si comparáis los escritos de Karl Marx a propósito de la concentración de capital, del imperialismo o de la internacionalización del capital financiero con las tonterías neoliberales propagadas hoy en día, constataréis que este autor del siglo XIX es mucho más actual y iluminador que los ideólogos del neoliberalismo en boga.Queridos amigos, más que nunca el anticapitalismo está de moda, ya que el imperialismo, al principio del siglo XXI, es aún real. Y la OTAN está instrumentalizada a su servicio. Antes concebida como una alianza de la defensa, la OTAN se ha convertido hoy en día en una alianza de intervención bajo la dirección de los Estados Unidos. Pero la izquierda no puede preconizar una política exterior que tenga como objetivo la conquista militar de los recursos y los mercados. No aceptamos el imperialismo beligerante de la OTAN, que interviene en todo el mundo violando el derecho internacional. Estamos a favor de un sistema de seguridad colectivo donde los socios se defiendan entre ellos cuando sean atacados, pero se abstienen de toda violencia que no esté conforme al derecho internacional.En Alemania, la cuestión de las intervenciones militares (ya fuera en Kosovo o en Afghanistan) es una línea de demarcación clara entre mi partido (DIE LINKE) y todos los demás partidos, incluido el SPD. Somos intransigentes con ello y nuestra participación en un gobierno favorable a las intervenciones militares de la OTAN es inconcebible. LA cuestión de la guerra o de la paz ha sido de hecho desde siempre una razón de escisión en el seno del socialismo alemán. Ya en 1916, bajo el impulso de Rosa Luxemburgo y del Karl Liebknecht, la guerra dividió a la socialdemocracia alemana en dos partes. Y no fue solo en Alemania que la izquierda estuvo lúcida. Os recuerdo las palabras de Jean Jaurès, que dijo que "el capitalismo lleva consigo la guerra igual que las nubes la tormenta". Camaradas, si queremos un mundo en paz, hay que civilizar el capitalismo.Contra la ideología de la privatización preconizada por los portavoces del neoliberalismo, mantenemos la idea de una economía pública bajo control democrático. Preconizamos una economía mixta donde las empresas privadas, mayoritarias, costeen a las empresas nacionalizadas. Sobretodo las empresas que traduzcan necesidades fundamentales para la existencia de la sociedad; el sector energético, por ejemplo, o incluso el sector bancario en la medida en que son indispensables para el funcionamiento de toda economía, deben ser nacionalizados.Volveremos a poner a la orden del día la cuestión de la autogestión obrera o de la participación de los empleados en el capital de su empresa, cuestión que parece hoy olvidada.Luchamos contra una política de la deconstrucción social que da prioridad a los intereses de los inversores y que se ríe de la injusticia social creciente, de la pobreza de muchos niños, de los salarios bajos, del despido en los servicios públicos, de la destrucción de los ecosistemas. Luchamos contra una política que sacrifique en favor de los rendimientos del capital financiero lo que queda de una opinión pública deliberativa. No aceptamos la privatización de los sistemas de protección social, ni la privatización de los servicios de transporte públicos. No aceptamos tampoco la privatización del sector de la energía y aún menos la privatización del sector público de la educación y de la cultura. Nuestra política fiscal quiere devolver al estado los medios para cumplir con sus funciones clásicas.Hoy, las fuerzas motrices del capitalismo no son los empresarios, si no los inversores financieros. Es el capital financiero el que gobierna el mundo y el que instaura globalmente una economía de casino. La crisis de los mercados financieros era pues previsible, esperada por los expertos. Y a pesar de ello los gobiernos no han hecho nada para impedir esta crisis. En los Estados Unidos y en Gran Bretaña, las élites políticas han juzgado útil la especulación desenfrenada. Y el continente europeo se ha inclinado ante dicho juicio. Incluso durante los períodos en los que la mayoría de gobiernos europeos estaban formados por partidos afiliados a la Internacional Socialista, ninguna medida fue tomada. La pérdida de una visión crítica frente al capitalismo ha hecho fracasar lamentablemente en toda regla la política oportunista de los partidos socialistas y socialdemócratas. Si hacía falta una prueba de dicho fracaso, la crisis actual de los mercados financieros nos la da.Y si hacía falta una prueba de que nosotros, la izquierda crítica, no somos regresivos, que no pescamos los remedios a los males de hoy en el pasado, como nos lo reprochan constantemente los liberales y los conservadores, si hacía falta una prueba, pues esta crisis nos la brinda también. Desde el principio de los años 90 y la posterior globalización, la izquierda, incluido yo mismo, no para de reclamar la reglamentación de los mercados financieros globales. Pero la opinión pública neoliberal se ha reído de nuestras opiniones supuestamente regresivas. Que la lógica de la globalización no era compatible con una reglamentación fue lo que se no dijo. También que sobretodo no se debía poner travas al libre comercio y al libre flujo transnacional de capitales; que toda reglamentación era una solución pasada de moda, regresiva. Y ahora, que hacen los neoliberales en América del Norte y en Inglaterra, que hacen los conservadores en Alemania y Francia? Pues bien, pretenden reglamentar. Los que nos han acusado de regresión política cuando pedíamos la nacionalización de algunos sectores bancarios para evitar la crisis, que hacen ahora? Pues bien, hacen ver que nacionalizan los bancos en nombre del futuro.Ahora, se socializa las pérdidas y se hace pagar a los grupos más vulnerables de la sociedad por la fallida del sistema. Ahora, se organizan pomposas cumbres internacionales para reglamentar los mercados financieros. Pero no somos unos inocentes: todo ello es palabrería. Cerrarán el casino? Ni lo penséis! Cambiarán simplemente de forma radical las reglas de juego en el interior del casino? Claro que no! Lo que harán, es elaborar con gran fracaso verbal un nuevo código de comportamiento para croupiers. Nada va a cambiar realmente.Su queréis cambios, camaradas, hay que reconstruir la izquierda, en Alemania, en Francia, en todas partes por Europa. La experiencia alemana nos enseña que una izquierda europea reorganizada y fuerte puede hacer cambiar las cosas obligando a los demás partidos a reaccionar. Construyamos juntos esta nueva izquierda, ¡una izquierda que rechace los compromisos nauseabundos! Para reafirmar una vez más la importancia de esta máxima, acabaré con una imagen que tomo prestada al poeta ruso Mayakovski: cantemos juntos nuestra canción, pero evitemos pisarle la garganta.
Oskar Lafontaine es el portavoz parlamentario de Die Linke en el Bundestag.
jueves, 20 de noviembre de 2008
Carta Abierta a Izquierda Unida tras su IX Asamblea
Desde el Foro de Republicanos de Izquierdas prestamos una especial atención al desarrollo de lo que ha sido la IX Asamblea de Izquierda Unida esperanzados porque en IU se plantea la necesidad de una refundación a la vista de la propia situación de la organización y de la situación general de las izquierdas. Sin negar la conciencia sincera sobre estos problemas de todos los que han tomado parte en este proceso y su voluntad honrada de abordarlos, debemos no obstante manifestar un cierto grado de decepción lamentando que los resultados de la Asamblea no han estado a la altura de nuestras esperanzas y de las de muchos otros.
La primero que se nos hace patente es que tanto el proceso como los resultados se han planteado más como una negociación desde arriba de las diferentes fuerzas y familias que componen IU que como una deliberación propia de una democracia republicana. La exigencia republicana de la democracia obliga a que en los procesos para toma de decisiones políticas se delibere, es decir, se intercambien razones e ideas con racionalidad e imparcialidad y no solo se negocie, es decir que se intercambie un pulso de fuerzas, influencias de cada grupo e intereses parciales. El resultado de la Asamblea más parece el del fracaso de una negociación, consecuencia de ratificación de posiciones ya cristalizadas desde las cúpulas de las familias y fuerzas presentes cuando no de pacto entre individualidades enemistadas. El resultado, entonces, no es más que levantar acta de una medición en porcentajes de esas fuerzas, intereses, poderes, familias y hasta personas.
De esta manera el resultado es un negocio pactado de facciones no la voluntad general. Estos pactos no son República.
Igualmente parece criticable la otra cara de esta moneda. Cuando la negociación se hace desde posiciones ya tomadas “por arriba” por cada grupo con el ánimo de aumentar y contar sus porcentajes de fuerzas es de dudar que el contenido de las propuestas hayan sido orientadas por la escucha y una preocupación y atención a los militantes y simpatizantes de base o desde la reflexión de la situación de la izquierda hoy, sino animadas únicamente por una interesada preocupación de ganar puestos de decisión para la familia o el grupo, o la federación territorial. La ideología o el proyecto posible pasa a segundo termino como una coartada. A este respecto, resulta significativo que habiéndose aprobado el documento político por un noventa por ciento de los delegados, esa unanimidad no se vea reflejada en el acuerdo para elegir una dirección que lleve a la práctica esa línea política.
Sigue también reflejándose en Izquierda Unida una carencia de identidad a la que puedan vincularse con entusiasmo y reconociéndose en ella los ciudadanos de las izquierdas criticas. La refundación de la izquierda en torno a una organización unida debe ser un proyecto y no un añadido, aglomerado y yuxtapuesto de reivindicaciones, a beneficio del propio inventario. Izquierda Unida sigue dando la impresión, poco entusiasmante para el imaginario colectivo, de ser un conglomerado que trata simplemente de sumar reivindicaciones para alcanzar el mayor segmento electoral. Un proyecto es un conjunto de ideas- fuertes-coherentes, ideológicas, culturales y políticas, que se deducen arrancando desde la reflexión y debate de las luchas de la base y con un trabajo más serio, más riguroso, más concienzudo, políticamente más profundo. No se hace un proyecto con un aglomerado o una simple suma derivada de unas reivindicaciones que se presentan como un abundante y bien abastecido mercado de demandas no atendidas que se exponen como un escaparate al “consumo de derechos”. Izquierda Unida ha tenido desde siempre una vocación muy certera de recoger la pluralidad político-cultural existente en los sujetos que reclaman emancipación .Pero una cosa es coser retales y otra hacer un traje. Una cosa es acopiar materiales y otra construir un edificio. No es una cuestión de estrategia sino de fundamentos porque refundación es precisamente apelar a esos fundamentos.
Se constata, de forma preocupante, en todo el proceso la ausencia de crítica a una estrategia política que tiende a privilegiar casi exclusivamente lo institucional y lo electoral y que esté llevando al fracaso de las izquierdas, olvidando que el resultado más exitoso del los movimientos emancipadores ha sido conseguir en socializar en la izquierda a la mayoría y nunca olvidar el contrapoder necesario de una labor política-cultural que propicie la construcción de un bloque cultural hegemónico o que al menos sea capaz de enfrentarse al pensamiento único liberal dominante. Labor predominantemente cultural, capilar, seria, tenaz, paciente, constante y rigurosa. En definitiva la labor de crear una vigorosa ciudadanía. Los republicanos creemos que así se construyen las Republicas.
Pero, no obstante, desde el Foro de Republicanos de Izquierdas no nos queremos detener en el momento negativo de la crítica, queremos, fraternalmente, ser parte colaboradora que contribuya a posibilitar entre todos propuestas constructivas fundamentales. Con modestia y entre iguales. Por eso desde este Foro nos hemos permitido proponeros esta reflexión crítica con la voluntad de cooperar en un movimiento de izquierdas que trate de unirse, en un proceso de refundación real a partir de lo que es hoy Izquierda Unida y con la esperanza puesta en su potencialidad.
Creemos que la aportación republicana debe ser uno de los pilares fuertes de ese edificio de proyecto coherente, ya que, ideológicamente, se apoya y permite el apoyo en ella, tanto de las tradiciones históricas de las izquierdas emancipadoras, como de las nuevas corrientes transformadoras, con el objetivo esencial de enfrentarse y tender a rebasar el sistema actual de dominación de las fuerzas del capital y el arbitrio de los poderosos.
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martes, 21 de octubre de 2008
QUÉ Y CÓMO. Intervención de Joan Tafalla en la Jornada por la Refundación Republicana de la Izquierda(Cuenca, 11 de octubre de 2008)
Refundación republicana de la izquierda.
Cuenca, 11 de octubre de 2008.
De la importancia del qué hacer y del cómo hacer.
“Las instituciones son la garantía del gobierno
de un pueblo libre contra la corrupción de
costumbres, y la garantía del pueblo y del
ciudadano contra la corrupción del gobierno”.
Saint-Just: Las instituciones republicanas[1]
En el inicio de esta intervención me doy cuenta que el título de la misma quizás sea excesivo para mis modestas fuerzas. Siempre he deseado tener más o menos claro qué hacer y cómo hacerlo. Sin embargo, lo único que mi experiencia política me ha enseñado es, con escasas excepciones, qué cosas no hay que hacer y como no deben hacerse las cosas. Y aún así, no estoy seguro de haberlo aprendido.
Es cosa comprobada cuan difícil es comunicar y socializar la experiencia política particular. En el siglo pasado conocimos organizaciones que se encargaban de socializar y transmitir entre generaciones las experiencias colectivas con notable eficiencia. Eran los partidos de masas. Hoy, sin esas organizaciones, no sabemos a ciencia cierta si será posible trasladar la experiencia de la generación de la llamada transición, a las siguientes. No es seguro que la próxima generación de republicanos pueda evitar repetir los mismos errores que cometimos nosotros. Lancemos por lo menos un mensaje en una botella. Quizás llegue a una remota playa y sea de alguna utilidad a alguien.
1.- Qué hacer.
En 1852, el populista ruso Chernichevski escribió, encerrado en la fortaleza de Pedro y Pablo, su novela titulada “Qué hacer?”. Esa novela marcó toda una generación de combatientes contra la monarquía rusa. “¿Qué hacer?”, daba respuesta a una pregunta que es siempre crucial cuando se emprende un proyecto político. ¿Qué hacer? es la primera y esencial pregunta. No lo son, por ejemplo, ¿qué escribir?, ni: ¿qué programa enarbolar?
Si lo que discutimos hoy es el proyecto de la refundación republicana de la izquierda, bueno será empezar por responder a la pregunta: ¿Qué hacer? Para poder contestar esa pregunta es preciso ponerse de acuerdo en qué momento y circunstancia nos encontramos. Empecemos por una primera afirmación:
Estamos en una travesía del desierto. Estamos en una lenta y difícil acumulación de fuerzas. No hay atajos: ni el hiperactivismo republicano ni el institucionalismo nos traerán la República.
Tras la gran derrota del republicanismo y de la ruptura democrática durante la transición y, concretamente, desde 1980-1981, unos pocos ( demasiado pocos) venimos haciendo política con plena conciencia estar en una travesía del desierto. Todos los intentos y aventuras políticas en las que nos hemos embarcado durante más de 25 años, las hemos emprendido con plena conciencia de que era preciso abrir un lentísimo proceso de acumulación de fuerzas y de recomposición social de un nuevo bloque histórico democrático-popular con la esperanza de que “mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”[2].
La metáfora de la travesía del desierto ha sido, desde entonces, una constante en nuestra conciencia política. Esta metáfora obedece a un determinado análisis político-social que aquí no podemos compartir con vosotros por falta de tiempo, pero que puede resumirse en la conciencia de la tremenda derrota sufrida por el republicanismo político durante la transición. Es un análisis que se desprende de la aplicación de dos categorías políticas procedentes de un clásico italiano del republicanismo del siglo XX al análisis de nuestra transición. Nos referimos a las categorías de revolución pasiva y de transformismo[3]. Esa conciencia de la derrota no ha significado, en algunos de nosotros ni la claudicación ni la resignación a la marginalidad política.
También han sido constantes durante todos estos años, la sorpresa y, en ocasiones, la desazón que nos producía que esa misma metáfora no fuera compartida por la mayoría de las direcciones políticas de la izquierda, en sus diversas versiones, desde la más adaptada a la más inconformista. Éstas, en general, han creído caminar de victoria en victoria hasta la actual derrota final. Hay que confesar que, en ocasiones, nuestra desazón ha sido sustituida por el escándalo: cada vez que tímidamente nos atrevíamos a hacer aflorar la idea de la travesía del desierto y la exponíamos en público, el análisis social que la justifica y las tareas que se desprenden de la misma han sido combatidas por esas mismas direcciones políticas con una energía digna de mejor objetivo.
La Muqadimah del fundador de la ciencia política moderna, Ibn Jaldún ( 1332-1406) quizás nos aclare alguna cosa. En el capítulo XIX, titulado : “Una tribu que ha vivido en el envilecimiento y la servidumbre es incapaz de fundar un reino”, Ibn Jaldun explica por que razón la travesía del desierto de los judíos huidos de Egipto duró cuarenta años. No puedo resistir la tentación de leeros el pasaje. A menudo los clásicos, explican algunas cuestiones mucho mejor que veinte páginas de prolijos razonamientos. Dice Ibn Jaldún:
“Los versículos que acabamos de citar tienen un alcance de fácil comprensión: la pena de aquél extravío implicaba una sabia finalidad: el aniquilamiento de la población que se había substraído a la opresión y la humillación de las que se había colmado en la tierra egipcia; población sin ánimo alguno, que se había resignado a la degradación y la desintegración de su espíritu de solidaridad e independencia: Pues para reemplazar a aquella generación, se hacía preciso otra, nacida y formada en aquel desierto, horda que no hubiere jamás padecido opresiones y que desconociese subyugaciones extrañas y poderes despóticos. De esta disposición de la Providencia, una nueva asabiya[4] surge en los israelitas deparándoles la potencia de reclamar y vencer. Todo esto muestra que el periodo de cuarenta años es lo bastante para hacer desaparecer una generación y surgir otra”[5].
La generación que vivió la transición no puede protagonizar ninguna refundación republicana de la izquierda por la razón básica aducida por Ibn Jaldún: se trata de una generación que: “se había resignado a la degradación y a la desintegración de su espíritu de solidaridad e independencia”.
Alguna alma bendita podrá decir: “No yo. Yo individualmente o en pequeño grupo, me he salvado del pecado de la degradación y de la desintegración de mi espíritu de solidaridad e independencia”. Podremos preguntarle pues: “¿Donde está la nueva asabiya, la nueva voluntad colectiva masiva, construida por ti o con tu ayuda?”
Por que la degradación y falta de autonomía de nuestra generación no sólo tienen la cara del transformismo y de la cooptación. Aquellos que no se resignaron, los grupos de la extrema izquierda, tampoco consiguieron con su denuncia del institucionalismo, salir de la marginalidad política. Trataron de ocultarse a sí mismos su impotencia mediante un hiper-activismo que les condujeron al agotamiento.
Las dos caras de esta generación han sido el hiper-activismo, de un lado, y el institucionalismo y la cooptación, de otro. Que son dos caras del mismo problema general de la izquierda: el elitismo.
Mi intervención de hoy pretende defender una concepción democrática de la construcción de la tercera república. Una concepción opuesta a la elitista. Partiré de una idea sostenida por los republicanos más puros de la época contemporánea[6]: la idea del buen sentido del pueblo. Me fundaré en la idea de que la república es asunto del común de los mortales, o del pueblo soberano y no de las élites políticas. La refundación del republicanismo de izquierdas me parece asunto de costumbres y de cultura política de masas. La construcción de la tercera república es cuestión de acumulación de fuerzas, de “reforma intelectual y moral”, como diría aquel republicano italiano mencionado más arriba, que tras la derrota de 1924, reclamaba desde la cárcel una Constituyente Republicana y, por tanto, una real acumulación de fuerzas sociales y políticas [7]. Quizás era el único italiano de su generación que había tomado nota del significado de la victoria fascismo, trataba de analizarla y de extraer consecuencias. Mientras, aquellos que no habían entendido la profundidad de la derrota sufrida, continuaban mandando los restos de las tropas a la “lucha final” es decir, a nuevas derrotas que imposibilitaban cualquier acumulación de fuerzas.
Parto, pues, de la idea del agotamiento definitivo del elitismo hiper-activista y de su otra cara, el institucionalismo, como métodos de acumulación de fuerzas. El hiper-activismo no sirve como vía por su carácter voluntarista, antidemocrático y alienante. El institucionalismo no sirve, no sólo por estos pecados, si no por otros aún mayores: la cooptación y el transformismo. Así que lo que la revolución pasiva de la transición ha agotado ha sido la cultura política de toda una generación, o quizás, de todo un siglo. La nuestra.
Quizás nuestra única aspiración sea ya transmitir a las generaciones futuras la idea de que es necesaria otra forma de hacer política. Quizás de lo que se trata es de refundar la política. Aunque nadie pueda garantizar que tal cosa es posible.
Con la recomendación de leer por entero el capítulo XIX de la Muqadimah, pasemos a nuestra segunda afirmación:
La segunda república no la trajeron los políticos de la restauración, la trajo el pueblo soberano, tras larguísima (más de cincuenta años) acumulación de fuerzas. Al contrario: son precisamente los políticos de la restauración incrustados en el gobierno provisional y en las Cortes Constituyentes los que hacen que la segunda república pierda la ocasión de realizar aquellas cosas que proclamaba en su Constitución y, por lo tanto, se eche a perder. Por decirlo corto y llano: la segunda república anduvo falta de jacobinismo, o éste llegó demasiado tarde.
La segunda república no nació en 1931 en los ayuntamientos o en las Cortes Constituyentes. La segunda república nació mucho antes. Nació al día siguiente del golpe de estado de Pavía. Y nacía en cada barrio, en cada fábrica, en cada cortijo. Nacía allí donde se reunían ciudadanos y trabajadores a charlar, a leer algún “buen papel”, o a tomar la palabra por orden y a llegar a acuerdos de acción y a escribirlos en un acta.
Creció en el ateneo republicano, en la casa del pueblo o en el ateneo libertario, nació en la cooperativa obrera o en el sindicato, se llamase éste UGT o CNT. Nació y creció en la cooperación y en la asociación. Nació y creció con la difusión las costumbres, de las instituciones y de la cultura republicanas que se contraponían a las costumbres del despotismo y de la tiranía. En 1931 la segunda república, ya muy crecida socialmente, ya construida en el tejido social, entendida como bloque social y popular, aprovechó la crisis de régimen oligárquico, para tratar de establecerse. Esa sociedad civil alternativa, esa república de la calle y del campo, que había crecido en los intersticios de la sociedad del antiguo régimen, necesitaba del poder estatal para poder, mediante las leyes, imponer las nuevas costumbres republicanas.
Es preciso decirnos de nuevo, una y otra vez hasta que nos lo creamos de verdad, demostrarnos con hechos y argumentos, que la segunda república no la trajeron las fracciones de la extrema izquierda de la clase política de la Restauración. No la trajeron Maura, ni Lerroux, ni Alcalá Zamora. Ni tan sólo la trajo la conspiración y el pacto de San Sebastián. La trajo el pueblo soberano en un lento y progresivo proceso de constitución como eso mismo: como pueblo soberano. Por mi parte propongo una lectura del Pacto de San Sebastián, como un fruto de la república que crece desde abajo y no al revés.
Sentar esa afirmación es decisivo para ponerse de acuerdo en el cómo suceden las cosas y como sucederán en el futuro (si venturosamente suceden). En primer lugar por que no es cierto que la Segunda fuera una república sin republicanos como quieren demostrar algunos. Que la república no fue un paréntesis artificial en nuestro país. Que no fue el fruto de conspiraciones elitistas, fueran éstas judeo-masónicas o rojo-separatistas. El golpe militar fascista no vino a restablecer ninguna situación natural o primigenia en España. Lo que era conforme a la naturaleza y a su derecho en España, no era la monarquía ni el fascismo que le antecede, si no, por el contrario, la república y la democracia.
La llegada de la República fue un fenómeno de masas y no simplemente de elites. Si no se entiende esto no se puede entender por que el fascismo tuvo de realizar a partir de 1936, un genocidio sistemático pueblo a pueblo, barrio a barrio, empresa a empresa. No se puede entender que segase tan a ras de suelo, tratando de no dejar ni una brizna.
Los problemas centrales de la que se proclamó república de trabajadores de todas las clases, eran los problemas de las más amplias masas populares: la propiedad de la tierra, la cuestión social, la separación de la iglesia y del estado, la cuestión nacional, así como la cuestión colonial y la emancipación de las mujeres. Los hombres que votaron las candidaturas republicanas el día 13 de abril sentían las consecuencias de estos problemas y deseaban su solución. Fueron los políticos procedentes de la clase política de la Restauración, convenientemente disfrazados de “republicanos de toda la vida”, fue una parte de la nueva clase política republicana los que, con sus dilaciones, con sus cortinas de humo, con sus incapacidades y miedos, hicieron imposible que el campesino obtuviera sus tierras, que las cuestiones social, nacional y colonial se resolviesen por las vías de la democracia y del progreso social.
Ello debe ser dicho sin menoscabo de otra parte de la clase política republicana, que obró a su mejor y leal saber y entender. Pero que, sin embargo, no obró con el espíritu jacobino que la situación exigía.
Cuando hacemos ejercicio de memoria histórica no deberíamos dejar que la nostalgia nublase nuestros ojos más allá de lo necesario.
Vayamos ahora a nuestra tercera afirmación ante la pregunta ¿Qué hacer?:
El dilema de hoy no es república o monarquía. El problema es Monarquía o democracia.
En los años previos a la transición, el astuto dirigente de la principal fuerza de la oposición anti-franquista sorprendió a propios y extraños con una extraña consigna: “El problema no es república o monarquía. El problema es dictadura o democracia”.
Esa consigna sonaba a oráculo sabio, mostrando el camino doloroso pero fecundo del “realismo”. Encontraba argumentos en hechos dolorosamente vividos por nosotros en aquellos años: en 1973 en Chile se estableció una dictadura fascista sin cambiarle a Chile su carácter jurídicamente republicano. Lo mismo que en Alemania en 1933. En cambio en algunos países del Norte, monarquías “democráticas” habían permitido a la socialdemocracia crear paraísos sociales, al menos vistos desde el páramo social de nuestra España de entonces. Miles de españoles emigrantes se encargaban de explicar a sus familias y vecinos, las maravillas de estos países en sus cartas o durante sus vacaciones.
Luego, nos decía ese astuto personaje (cuya astucia admirábamos estúpidamente y no esforzábamos en imitar con una energía digna de mejor causa): lo importante es la democracia, no la república. No sea que perdamos el pájaro abriendo la mano tratando de capturar cien más. O más: no se puede capturar la luna reflejada en el río, con ayuda de un cesto de mimbre. Aún más: no es bueno, no se puede y no se debe querer la luna.
La salida, lo sabemos, fue muy otra: la renuncia a la república, nos dejó sin democracia. Las clases dominantes, ante la crisis de una determinada forma de dominación procedieron a concedernos una monarquía constitucional. Erróneamente empezamos a denominar el constitucionalismo monárquico como democracia.
En realidad se trataba de una actualización de la Restauración. Con su turno de partidos, con su ley electoral que defrauda la soberanía la popular, con su izquierda constitucional del Parlamento ( la izquierda de su majestad), con su cooptación y su transformismo... En definitiva, la segunda revolución pasiva sufrida por España. En poco más de un siglo.
Las innegables libertades concedidas ( innegables sobretodo por comparación con la dictadura), se fueron transformando, a medida que pasaba el tiempo, en la libertad del grande para aplastar o comerse al chico. Esta afirmación vale tanto para las libertades políticas básicas, como para el apartado económico y social.
Y es que de nuevo el juego de espejos de las palabras nos jugó una mala pasada. Como en toda revolución pasiva, la hegemonía de las clases dominantes se jugó en muchos terrenos, pero el terreno principal y primero, fue el de las palabras. No hará falta detenerse aquí, entre nosotros a demostrar que las palabras son el soporte de los conceptos con que pensamos. Que la suma de campos semánticos puestos a nuestra disposición por la cultura, condiciona no sólo los significados que damos a las palabras, si no también la propia lógica del discurso.
Cómo dijera en célebre ocasión Humpty Dumpty a Alicia, lo importante no es lo que las palabras significan realmente para cada uno de nosotros, lo importante es saber quien tiene el poder para determinar el significado de las palabras. Y república, dictadura, democracia y monarquía son palabras que usamos con demasiada alegría, sin atender al significado real de las mismas, aceptando sin mayores problemas el significado impuesto por el enemigo. Si continuamos usando esas palabras con la ligereza que nos caracteriza volveremos sin duda a cometer los mismos o similares errores. La lógica de nuestro discurso nos llevará a ello.
Una primera precaución será volver a la división tripartita que conocemos desde Aristóteles[8] y que era compartida por Rousseau[9], permite una mejor comprensión de las cosas que nos pasan. Recordemos: los regímenes políticos son tres: monarquía, aristocracia y democracia, con sus correspondientes degeneraciones ( tiranía, oligarquía y anarquía) y con regímenes mixtos. Existe monarquía cuando el poder lo detenta uno, aristocracia cuando detenta una élite y democracia cuando lo ostenta el pueblo.
En esta división lo importante no es si el monarca es producto de una elección popular y democrática o bien si es producto de un acto sexual con finalidad reproductiva sucesoria. La forma de elección del monarca pasa a ser una anécdota, al lado de hechos más trascendentes. Existen o han existido repúblicas de carácter aristocrático: Roma, Venecia, Florencia, Génova. Han existido regímenes jurídicamente republicanos que en realidad son monárquicos como algunas de las dictaduras del siglo XX, o como la República francesa desde de Gaulle hasta aquí. Han existido repúblicas cuya representación política se elige por sufragio universal, es decir de forma supuestamente democrática, donde nunca ha dejado de dominar una pequeña oligarquía capitalista.
Efectivamente, como decía el astuto dirigente, lo que se jugaba en la transición no era simplemente el dilema dictadura o república. Lo que se decidía realmente era dictadura o democracia. Pero el astuto dirigente nos mentía, o se mentía a sí mismo (quien sabe) cuando hacía un uso trucado de las palabras. Para él, democracia era un sinónimo de monarquía constitucional. Por tanto, se trataba de renunciar a la república para conseguir un régimen que, ni Aristóteles ni Rousseau, hubieran llamado jamás democracia.
Hoy nos queda claro que para conseguir la democracia era preciso derrotar el intento de la oligarquía de proceder a un cambio de forma de dominación para seguir dominando. Era preciso derrotar el intento de la oligarquía de pasar de la forma de dominación fascista a una monarquía constitucional. Para conseguir la democracia era preciso derrotar el intento monárquico de transición y establecer la república. Una cosa tan simple era de sentido común en 1945, en Italia tras la caída del fascismo. Es que las fuerzas republicanas italianas procedentes de la resistencia antifascista, no estaban por la labor de una revolución pasiva.
Cuando las palabras no habían perdido su valor primigenio y aún no habían sido secuestradas por la oligarquía, un político justo y fraternal, señaló como la república, no puede existir sin la democracia. Son palabras dignas de ser rescatadas del olvido y ahí van:
“¿Qué clase de gobierno puede realizar estos prodigios? Únicamente el gobierno democrático o republicano. Estas dos palabras son sinónimas, a pesar de los abusos del lenguaje vulgar; pues la aristocracia no es más republicana que la monarquía... La democracia es un estado en el que el pueblo soberano, guiado por leyes que son obra suya, hace por sí mismo todo lo que puede hacer, y mediante delegados todo lo que no puede hacer por sí mismo... debéis buscar las reglas de vuestra conducta en los principios del gobierno democrático... la esencia de la república o de la democracia es la igualdad, se concluye de ello que el amor a la patria abarca necesariamente el amor a la igualdad... ese sentimiento sublime supone la prioridad del interés público sobre el interés privado”[10]
Cuando afirmo que el problema hoy, en España es Monarquía o Democracia, me estoy refiriendo a que no tendría ningún sentido conseguir hoy en España un cambio en la forma de elegir el Jefe del estado pasando del método genital, al sufragio universal, si éste hecho no viniese acompañado de la instauración de una verdadera democracia[11].
Me refiero, además a la necesidad de entender la democracia no tanto como un estado final, si no como un movimiento. Sobre este tema ha insistido en repetidas ocasiones mi compañero, y sin embargo amigo, Joaquín Miras. A su libro y a sus numerosas intervenciones, incluida la de hoy mismo, me remito[12].
El problema hoy, en España no es la mayor o menor inminencia de la caída de la monarquía, como fruto de nuestro hiper-activismo republicano. El problema hoy es la construcción de un movimiento de masas republicano, democrático y popular. Este es el qué hacer de hoy y no otro.
Y construir ese movimiento no es cosa que se vaya hacer por minorías ni por élites, es algo que será producto de las grandes contradicciones y de los grandes problemas que padecen las masas populares, así como de la experiencia colectiva de las luchas por sus derechos sociales y políticos y de las nuevas formas de socialización y organización de las que el pueblo soberano se vaya dotando a partir de su experiencia.
Este sabio y necesario realismo sobre las capacidades reales de las minorías republicanas para ayudar a la venida de la república, no implica que se esté predicando la inactividad política. Lo que se predica aquí solo es que tratemos de acertar hoy, tras nuestra enésima derrota, en la respuesta a una pregunta clave: ¿Qué hacer?
Nuestra respuesta viene resumida pues en nuestra cuarta afirmación:
Lo que debemos hacer es ayudar a la construcción de la democracia, es decir del movimiento, o por decirlo de nuevo con las palabras de nuestro clásico italiano, del bloque histórico que debe poner los fundamentos de la tercera república.
2.- ¿Cómo hacerlo?
Una vez establecido qué hay que hacer, el problema principal que se nos plantea es el de cómo hacerlo.
Os propongo hacer un breve paseo por la cultura republicana de una minoría democrática actuante durante la primera de las repúblicas democráticas y populares de la contemporaneidad: aquella que se vivió en Francia durante unos pocos meses: entre el 20 de septiembre de 1792 y el 9 de Thermidor de 1794. Quiero traer a colación un discurso y una filosofía política y un quehacer injustamente olvidados, que deberían ser para cualquier republicano, una especie de guía para la acción.
De los clásicos se aprende siempre que no hagamos el papanatas. No pretendo aquí traer a la actualidad las propuestas concretas de una situación totalmente diferente a la nuestra. Sólo pretendo recordar, algunos de los criterios que permitieron que durante la revolución francesa se produjese un fenómeno formidable: la convergencia entre el sentido común popular y el pensamiento republicano y democrático. Si tratamos aquí de la refundación republicana de la izquierda, quizás el repaso logre tener algún interés.
Me centraré exclusivamente en un momento crucial de esta historia como es el invierno-primavera de 1793 en que, una vez resuelto adecuadamente el asunto del ciudadano Luis Capeto, la flamante república intenta dotarse de una Constitución. Tras ese debate, aparentemente jurídico, encontraremos la sustancia del republicanismo democrático opuesta al enjuague girondino, que pretendía una república que debía servir a una nueva aristocracia naciente: la del dinero. En los textos que voy a presentar veremos como la república democrática se opone a la república aristocrática. Ese republicanismo democrático no sólo era un conjunto de propuestas políticas, si no un estilo de hacer política: el estilo democrático. Era una forma de ser: la virtud republicana. Era un intento, seguramente el más emocionante de toda la historia de conjugar la moral con la política.
Frente a la propuesta de Constitución centralista, aristocrática y delegativa presentada por Condorcet el 23 de febrero de 1793, se alzan diversas voces. Trataré de reflejar algunas de las propuestas de Saint-Just, Robespierre y del cura jacobino Jacques Michel Coupé de l`Oise. Usaré para ello seis textos:
Maximilien Robespierre.
1. “Proyecto de declaración de los derechos del hombre y del ciudadano”, 24 de febrero de 1793[13].
2. “Sobre la Constitución”. 10 de mayo de 1793[14].
3. Sobre los principios de moral política que deben guiar la convención nacional en la administración interior de la república, 5 de febrero de 1794[15].
Louis Antoine Saint Just
4. “Discurso sobre la Constitución de Francia”. 24 de abril de 1793[16].
5. “Ensayo de Constitución”. 24 de abril de 1793[17].
Jacques-Michel Coupé ( de l’Oise).
6. “Des idées simples sur constitution” [18].
Las expondré clasificándolas por temas:
a.- El buen sentido del pueblo.
Louis Antoine Saint Just “Discurso sobre la Constitución de Francia”. 24 de abril de 1793
“Todo pueblo tiende a la virtud y a la victoria; no se le fuerza, se le conduce mediante la sabiduría. Es fácil gobernar al francés; le hace falta una constitución dulce sin que ésta pierda nada de su rectitud. Este pueblo es vivo y apropiado para la democracia; pero no se le debe cansar demasiado con las molestias de los asuntos públicos; debe ser regido sin debilidad, pero tampoco debe sufrir coacción”
Jacques-Michel Coupé ( de l’Oise). “Des idées simples sur constitution”
“La naturaleza lo ha hecho todo por sus hijos. El buen sentido del pueblo conoce al respecto todo que es preciso saber[19]. Mirad lo que es el pueblo, lo que ha sido siempre durante nuestra revolución, siempre por delante y por encima de sus legisladores, de los sabios, de los políticos, ya sea por la sabiduría de sus leyes, ya sea por su espíritu de libertad. En demasiadas ocasiones, parecía que ellos trabajaban sólo para contrariarlo y encadenarlo de nuevo”
b.- La soberanía del pueblo.
Robespierre. “Proyecto de declaración de los derechos del hombre y del ciudadano”, 24 de febrero de 1793.
“XIV. El pueblo es soberano: el gobierno es su obra y su propiedad, los funcionarios públicos son sus mandatarios. El pueblo puede, cuando así lo considere, cambiar su gobierno y revocar a sus mandatarios (...)
XXII. Todos los ciudadanos tienen derecho igual a participar en el nombramiento de los mandatarios del pueblo, y en la elaboración de la ley.
XXIII. Para que estos derechos no sean ilusorios y la igualdad quimérica, la sociedad debe dar un salario a los funcionarios públicos y hacer que todos los ciudadanos que viven de su trabajo puedan asistir a las asambleas públicas donde los convoca la ley sin comprometer su existencia, ni la de su familia (...)”
Louis Antoine Saint Just “Discurso sobre la Constitución de Francia”. 24 de abril de 1793.
“Cuando hablo de representación del pueblo no entiendo que su soberanía sea representada: simplemente se delibera en su lugar y el pueblo acepta o rechaza”.
c.- Cómo ejerce el pueblo su soberanía sobre sus mandatarios.
Jacques-Michel Coupé ( de l’Oise). “Des idées simples sur constitution”
“Asambleas soberanas.
El pueblo, disperso allá donde vive, es libre de reunirse cuando lo juzgue conveniente y del modo que decida. Una vez reunido, el pueblo no es otra cosa que lo que él quiera ser. Todas las leyes callan. Él mantiene las leyes que existen o se da otras mejores. Está fuera de razón que el pueblo pueda seguir otras leyes que las que él ha adoptado.
Asamblea mandataria
Un pueblo compuesto por veinticuatro millones de hombres no puede administrar la cosa común individualmente. Es indispensable que escoja hombres virtuosos e inteligentes, a quienes entregue sus poderes y les indique su voluntad para velar por los intereses comunes, proponer leyes en beneficio de todos y después de su aceptación solemne, ejecutar y administrar según la voluntad general.
Administración general.
La cosa pública, en su totalidad se confía a la Asamblea mandataria: es fácil ver que ella sea responsable y solidaria por la totalidad de la administración, y que ella nombre un cierto número de sus miembros, trimestralmente por ejemplo, para encargarles de la ejecución.
Hay que rechazar los prejuicios que no pueden existir entre nosotros, y poner a fin a la existencia del poder ejecutivo y de los ministros (...)
Debemos hacer una cosa muy simple: controlar y contener a nuestros mandatarios. No debemos dejar este cuidado a otros mandatarios. Tampoco debemos recurrir otros mandatarios para equilibrar el poder que delegamos.
No multipliquemos los organismos, no embrollemos lo que siempre debe estar claro. Guardémonos de dividir una acción que debe ser una; guardémonos al propio tiempo, de dividir los hombres y los intereses”.
d.- El peor enemigo del pueblo es su gobierno.
Robespierre. “Proyecto de declaración de los derechos del hombre y del ciudadano”, 24 de febrero de 1793
“XIX. (...) Toda institución que no suponga que el pueblo es bueno y el funcionario corruptible, está viciada”.
Robespierre: “Sobre la Constitución”. 10 de mayo de 1793.
“Los males de la sociedad no provienen jamás del pueblo, sino del gobierno. ¿Cómo podría ser de otro modo? El interés del pueblo es el bien público. El interés del hombre con poder es un interés privado. Para ser bueno, el pueblo no tiene otra necesidad que la de preferirse a sí mismo frente a lo que le es extraño. Para ser bueno es preciso que el magistrado se inmole a sí mismo a favor del pueblo... Concluid, pues, que el primer objetivo de toda constitución debe ser defender la libertad pública e individual contra el propio gobierno... La corrupción de los gobiernos tiene su origen en el exceso de su poder y en su independencia en relación con el soberano. Remediad este doble abuso”.
Louis Antoine Saint Just “Discurso sobre la Constitución de Francia”. 24 de abril de 1793.
“Habéis decretado que una generación no puede encadenar a otra; pero las generaciones fluctúan entre sí; todas están en minoría, y son demasiado débiles para reclamar sus derechos. No basta con decretar los derechos de los hombres; puede suceder que un tirano se eleve y se arme incluso con estos derechos contra el pueblo; y el pueblo más oprimido sería aquel que, por una tiranía llena de dulzor, lo fuese en nombre de us propios derechos”.
Jacques-Michel Coupé ( de l’Oise). “Des idées simples sur constitution”
“No queremos esta politica sublime ni este arte filosófico de gobernar. El gobierno es para los déspotas. Queremos una administración vulgaire, proba, al alcance de todos los ciudadanos. No confiamos en estos planes sabios. La ciencia en este tema es engaño y maquiavelismo[20]. Es el gobierno puesto fuera del alcance del pueblo y contra el pueblo”.
e.- La desconfianza hacia los mandatarios.
Robespierre: “Sobre la Constitución”. 10 de mayo de 1793.
“ Un pueblo cuyos mandatarios no deben dar cuenta de su gestión a nadie no tiene constitución. Un pueblo cuyos mandatarios sólo rinden cuentas a otros mandatarios inviolables, no tiene constitución, ya que depende de éstos traicionarlo impunemente y dejar que lo traicionen los otros... En todo estado libre, los crímenes públicos de los magistrados deben ser castigados tan severa y fácilmente como los crímenes privados de los ciudadanos. Y el poder de reprimir los atentados del gobierno debe retornar al soberano.”
Jacques-Michel Coupé ( de l’Oise). “Des idées simples sur constitution”
Vigilancia y precauciones respecto de los mandatarios del pueblo.
“La renovación de los mandatarios es fatigosa. La confianza y la costumbre son dulces: pero el mundo está lleno de sorpresas y de esclavitudes astutas; y todos estamos de acuerdo en la desconfianza.
Es totalmente necesario establecer por ley constitucional y de fijar la celebración de la asamblea general del pueblo en cada distrito cada dos años, el primer día de mayo para la renovación de los mandatarios.
Ahí está el plazo general de sus funciones ; pero deben ser revocables en todo momento, si llegan a faltar a la confianza de sus comitentes[21], y es indispensable tomar esta precaución y establecer la pena que convenga en este caso.
La publicidad de las deliberaciones, de los asuntos públicos y delas administraciones debe ser nuestra salvaguardia general en todo caso.
Por encima de todo tengamos nuestra asamblea mandataria bajo la mirada de una gran masa del pueblo, tanto para investirla de potencia y de respeto, como para estar vigilantes y ppara contenerla dentro de la religion de sus deberes (…)
La comodidad y sobretodo la política se horrorizan de tanto civismo y rigor ; pero la libertad sólo reposa sobre ellos; y si nuestros mandatarios son dignos de la libertad yd e nosotros, serán ellos mismos quienes los apelen”
f.- Jacobinismo y centralismo. La sede de la soberanía son las comunas.
Robespierre: “Sobre la Constitución”. 10 de mayo de 1793.
“ Pero antes de colocar los diques que deben defender la libertad pública contra los desbordamientos de la potencia de los magistrados, empecemos por reducirla a sus límites justos.
Una primera regla para alcanzar ese objetivo es que la duración delos mandatos debe ser corta, aplicando sobre todo este principio a aquellos cuya autoridad es más extensa.
2º Que nadie pueda ejercer diversas magistraturas al mismo tiempo.
3º que el poder esté dividido: es preferible multiplicar los funcionarios públicos que confiar una autoridad temible a algunos.
4º Que la legislación y la ejecución estén separadas cuidadosamente.
5ª que las diversas ramas de la ejecución estén lo más separadas que sea posible según la propia naturaleza de sus asuntos, y confiadas a manos diferentes (...)
Dejad en los departamentos y en manos del pueblo la porción de tributos públicos que no sea necesario depositar en la caja general, y que los gastos sean satisfechos en cada lugar, mientras sea posible (...)
Dejad a las comunas el poder de regular ellas mismas sus propios asuntos, en todo aquello que no se refiere a la administración general de la república (...).
Para acabar, por muy útiles que sean estas precauciones, aún no habréis hacho nada si no prevenís la segunda especie del abuso que he indicado, que es la independencia del gobierno”
Louis Antoine Saint Just “Ensayo de Constitución”. 24 de abril de 1793.
“Artículo VI. La soberanía de la nación reside en las comunas”
g.- La virtud republicana. Moral y política.
Robespierre, Maximilien, Sobre los principios de moral política que deben guiar la convención nacional en la administración interior de la república, 5 de febrero de 1794.
“En el sistema de la Revolución francesa, lo que es inmoral resulta contrario a la política, lo que es corruptor resulta contrarrevolucionario. La debilidad, los vicios, los prejuicios son el camino hacia la monarquía... La virtud republicana puede ser considerada con relación al pueblo y con relación al gobierno; resulta necesaria en uno y otro caso. Cuando tan sólo el gobierno carece de ella, queda aún la posibilidad de recurrir al pueblo; pero cuando hasta el pueblo mismo se ha corrompido, la libertad está ya perdida.”
“Ahora bien, ¿cuál es el principio fundamental del gobierno democrático o popular, es decir, la energía esencial que lo sostiene y lo hace moverse? Es la virtud; hablo de la virtud pública que produjo tantos prodigios en Grecia y Roma, y que debe producirlos aún mucho más en la Francia republicana; de esa virtud que no es otra cosa que el amor a la patria y a sus leyes.
Pero como la esencia de la república o de la democracia es la igualdad, se concluye de ello que el amor a la patria abarca necesariamente el amor a la igualdad.”
Louis Antoine Saint Just “Discurso sobre la Constitución de Francia”. 24 de abril de 1793.
“De lo que acabo de decir, se deriva que la mediocridad [22] de la persona que gobierna, es la fuente de las costumbres y de la libertad en un estado: es necesario que aquellos que son depositarios de vuestras leyes estén condenados a la frugalidad, con el fin de que el espíritu y los gustos públicos nazcan del amor a las leyes y a la patria”.
h.- La resistencia a la opresión.
Robespierre. “Proyecto de declaración de los derechos del hombre y del ciudadano”, 24 de febrero de 1793
XVII. Toda ley que viola los derechos imprescriptibles del hombre es esencialmente injusta y tiránica: no es, de ningún modo, una ley.
XXVII. La resistencia a la opresión es la consecuencia de los demás derechos del hombre y del ciudadano.
XXIX. Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es, para el pueblo y para cada porción del pueblo, el más indispensable de los deberes.
XXX. Cuando falta la garantía social a un ciudadano, él vuelve al derecho natural para defender por sí mismo todos sus derechos.
XXXI. En uno o en otro caso, sujetar con formas legales la resistencia a la opresión es el último refinamiento de la tiranía.”
i.- El tribuno y el pueblo.
Robespierre: “Sobre la Constitución”. 10 de mayo de 1793.
“Por esa misma razón tampoco yo soy partidario de la institución del tribunado. La historia no me ha enseñado a respetarla. Yo no confío la defensa de una causa tan grande a hombres débiles o corruptibles. La protección de los tribunos supone la esclavitud del pueblo. No me gusta nada que el pueblo de Roma se retire al Monte Sagrado para pedir protectores ante un senado despótico y unos patricios insolentes. Prefiero que se quede en Roma y que eche a todos sus tiranos. Odio tanto a los propios patricios y desprecio aún más a estos tribunos ambiciosos, estos viles mandatarios del pueblo, que venden a los grandes de Roma sus discursos y su silencio, y que no lo han defendido algunas veces más que para mercadear su libertad con sus opresores.
Sólo hay un tribuno del que yo pueda ser devoto: es el propio pueblo”.
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Estos siete aspectos de la cultura política de los montañeses robespierristas que he tratado de resumir mediante citas de los documentos, nos muestran no sólo el qué hacer si no el cómo hacer de una política democrática.
Han pasado doscientos años de terribles experiencias políticas para que quizás intentemos un regreso actualizado a nuestros orígenes. Quizás sea hora de ir reconociendo que:
1.- No es posible hacer política democrática sin reconocer: que el pueblo es bueno y sabio por naturaleza y que es por ello que el pueblo es quién detenta la soberanía nacional. Otra alternativa sólo puede ser un régimen monárquico o aristocrático, aunque se disfracen de socialismo o de democracia.
2- Que el peor enemigo del pueblo es el poder ejecutivo. Llámese hoy a éste gobierno o poder judicial, actualmente es poder ejecutivo al mando de la plutocracia que domina. Y que precisamente por ello hay que en primer lugar contener, controlar y dividir este poder, para luego debe retornar la soberanía al pueblo.
3.- Que la representación popular es fruto del mandato del pueblo y no al revés. La representación es el origen y la fuente del secuestro de la soberanía popular y por tanto, que la asamblea legislativa única no puede ser otra cosa que mandataria.
4.- Que los mandatos deben ser cortos y las funciones y tareas deben estar lo más repartidas posible.
5.- Que el centralismo es fuente de tiranía y alejamiento del poder con respecto del pueblo. La soberanía nacional es indivisible y reside en la asamblea legislativa, por ello, el único centralismo que cabe es el centralismo legislativo. Pero la sede de la soberanía, allí donde se la aplican las leyes debe ser algo necesariamente cercana al pueblo y bajo su control. Es decir, sólo puede ser local, en pequeñas unidades donde la gente se conozca la una a la otra, donde no sea posible ocultar nada y donde la política discurra ante los ojos de todos.
6.- Que la moral no es algo ajeno a la política si no su propia sustancia. Si de algo trata la política es precisamente de moral.
7.- Que una ley que no respeta los derechos del hombre no es ley. Que una ley que no haya sido refrendada por el pueblo no es ley. Que ante decretos que se presentan como leyes y que sólo pueden ser clasificados de injustos, solo cabe la resistencia del pueblo. 8.- Y finalmente, que el mejor tribuno del pueblo es el pueblo mismo.
Soy consciente de que todos estos criterios rompen con la cultura de la izquierda del siglo XX. Que rompen con el peor de todos sus vicios y errores: el elitismo. Que es fuente por un lado del institucionalismo, así como de la burocratización y del secuestro de la soberanía popular.
Precisamente por que rompe con la cultura política de la izquierda del siglo XX, es que, volviendo al principio de mi intervención, creo que la generación de la transición no está capacitada para comprender estos principios y aplicarlos. En todas partes, cuando oye enunciar estos principios, la clase política se pone a la defensiva y levanta los fantasmas de la democracia absoluta, de la anarquía o del comunismo primitivos. En todas partes los rechaza por utópicos e irrealizables. Contrariamente a ello afirmamos serenamente que la democracia o poder del pueblo es el único orden posible y necesario.
En todas partes la clase política insulta o denigra a quienes sostienen estas ideas: locos, utópicos o milenaristas, son algunos de los calificativos usados. Por el contrario y serenamente, dado el actual estado del mundo debemos afirmar: la única locura consiste en continuar afirmando y defendiendo el actual desorden existente.
Queda las esperanza de que quizás las generaciones futuras por no se sabe que caminos hagan suyas estas ideas del republicanismo democrático. Para hacerlo deberían rechazar en los hechos las prácticas y las teorías elitistas de la clase política del siglo veinte. Si hicieran tal, contarían con la ventaja de que aquello que construyan sobre estas viejas y buenas bases de comportamiento será mucho más sólido.
Además, tendrá en cuenta todas las malas experiencias del siglo pasado. Una malas experiencias que nuestros amigos de la minoría robespierrista tuvieron la agudeza de discernir mucho antes de que sucedieran.
Joan Tafalla
Sabadell-Oix 15 septiembre- 10 octubre 2008
2.- Como Hacerlo
2.1. Cicinnato y Robespierre.
2.2. Elitismo o democracia
Ejemplos en el republicanismo clásico: Constitución del 93, Saint-Just, Coupé, la Comuna. Comportarse cada día y cada hora democráticamente.
2.3. Reconocer el terreno. Delimitar cuales son las luchas populares donde se puede insertar y dar vida a un nuevo republicanismo de masas.
2.4. Un republicanismo de masas, se construye por abajo. Marinaleda es difícil y fácil al mismo tiempo. Demografía y democracia.
[1] Saint-Just, Louis Antoine de, La libertad pasó como una tormenta. Textos del periodo de al revolución Democrático Popular. Edición de Carlos Valmaseda. Ed. El Viejo Topo, Barcelona, 2006, p. 168.
[2] ALLENDE, Salvador, Último discurso, 11 de septiembre de 1973. Se puede leer completo en: http://www.ciudadseva.com/textos/otros/ultimodi.htm .
[3] GramscI, Antonio, Escritos políticos ( 1917-1933), Cuadernos de Pasado y Presente, México, 1977. También VOZA, Pasquale, Rivoluzione pasiva, in AAVV, Le parole de Gramsci, International Gramsci Society-Italia, Ed. Carocci, Roma, 2004.
[4] Asabiya según Ibn Jaldún sería: espíritu de grupo, lazos de sangre, consanguineidad, espíritu de tribu, espíritu de clan. Véase Estudio preliminar de Elías Trabulse a JALDUN, Ibn, Introducción a la historia universal ( Al-Muqaddimah), México, Fondo de Cultura económica, 1987, p. 20. A nuestros efectos podemos relacionarla con el concepto de conciencia de clase o voluntad colectiva para construir la autonomía política del pueblo.
[5] Obra citada, p.299-300. Debo la comunicación de este capítulo a Santiago Alba Rico, que en la jornada convocada por Espai Marx, el pasado 31 de mayo de 2008 en Barcelona, habiendo yo mencionado, como tantas veces, la idea de la travesía del desierto, la completó mencionando este capítulo de Ibn Jaldún.
[6] Se notará enseguida que me refiero a gentes como Robespierre, Saint-Just, Couthon o Coupé de l’Oise.
[7] Para el asunto de la Constituyente véase LISA, Athos, Discusión política con Gramsci en la cárcel, in Escritos políticos, ob.cit., pp. Véase también Fiori, Giuseppe, Gramsci, Togliatti, Stalin ,Sagitari Laterza, Roma, 1991, y del mismo autor, Vida de Antonio Gramsci, Ediciones Península, Barcelona, 1976.
[8] ARISTÓTELES, Política, Libro tercero, capítulos VII, VIII y IX, Madrid, alianza Editorial, 1993, pp. 120-125.
[9] Rousseau, J.J., El contrato social, Libro tercero, capítulos II, III, IV, V, VI, Edimat libros, Madrid, 1999, pp. 106-121. .
[10] Robespierre, Maximilien, Sobre los principios de moral política que deben guiar la convención nacional en la administración interior de la república, 5 de febrero de 1794. Incluido en: Por la felicidad y por la libertad, Traducción de Joan Tafalla, Ediciones El Viejo Topo, Barcelona, 2005, pp. 246-247.
[11] Algún alma republicana simple llegó a concebir alguna esperanza cuando Aznar coqueteó con el republicanismo y llegó a reivindicar torticeramente la figura de Manuel Azaña.
[12] MIRAS, Joaquín, Repensar la politica. refundar la izquierda. historia y desarrollo posible de la tradicion en la democracia. Ed. EL Viejo Topo, Barcelona, 2001.
[13] Robespierre, Maximilien, “Proyecto de declaración de los derechos del hombre y del ciudadano”, en Obra citada, pp. 194-202.
[14] Robespierre, Maximilien, “Sobre la Constitución”. 10 de mayo de 1793, en Obra citada, pp. 203-219.
[15] Robespierre, Maximilien, Sobre los principios de moral política que deben guiar la convención nacional en la administración interior de la república, 5 de febrero de 1794, en Obra citada, pp. 231-264.
[16] Saint-Just, Louis Antoine, “Discurso sobre la Constitución de Francia”, 24 de abril de 1793, en La libertad pasó... Obra citada, pp.72- 84.
[17] Saint-Just, Louis Antoine , “Ensayo de Constitución”, 24 de abril de 1793, en La libertad pasó... Obra citada, pp. 85- 104.
[18] COUPÉ, Jacques-Michel, “Des idées simples sur constitution”, Paris, Imprimerie Nationale, 1793. BN, 8-LE38-237 y Archives Nationales, AD XVIIIc 260, nº 2,3,4,5,6,7 et 8.
[19] “Bon sens du peuple”. Es la constante de la obra de Coupé, en todos los terrenos. El sentido común, el buen sentido del pueblo, que es portador de la ley natural. Eso hace de Coupé un verdadero demócrata en el sentido estricto.
[20] Véase el discurso sobre las ciencias de Rousseau. En cambio en el tema del maquiavelismo, Coupé sostiene el mismo prejuicio antimaquiavélico que Robespierre. No es el caso de Rousseau, véase el Contrato social.
[21] Comitente, “commetant” en francés. Término de uso corriente durante la revolución francesa que no significa otra cosa que el ciudadano que elige un representante con mandato imperativo.
[22] Mediocridad no debe tomarse en este autores como un insulto si no como una cualidad: el representante debe ser uno más de los ciudadanos, sin distinguirse de ellos.
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